La dieta que debes seguir si tienes el hígado graso
¿Sabes en qué consiste el hígado graso y cuáles son sus causas? La dieta debe contener sobre todo en frutas y verduras. Toma nota.
Existe un cuadro de salud que mucha gente sufre, más de la que uno pensaría, y que, sin embargo, la mayoría de las personas no saben cómo prevenir o tratar. Por esto te damos la dieta que debes seguir si tienes el hígado graso.
Estamos hablando del hígado graso, un trastorno a veces denominado también esteatosis hepática, que básicamente nos indica que tenemos que modificar el régimen alimentario que veníamos llevando adelante, a fin de tratar los síntomas que se producen, reduciéndolos.
Entre estas manifestaciones habituales del hígado graso podemos mencionar algunas como cierta hinchazón en la barriga, un dolor algo pronunciado hacia el lado derecho del abdomen y, por qué no, eventualmente también pérdida del apetito durante prolongados períodos de tiempo.
Como comentábamos antes, la aparición de la esteatosis hepática no es otra cosa que una reacción del organismo a una serie de malos hábitos en la alimentación, que suele estar acompañada de sobrepeso y enfermedades estrechas, como la diabetes o prediabetes, el colesterol alto, etc.
Dicho esto, resulta evidente que realizar una dieta perseguirá un único objetivo: minimizar el porcentaje de grasa acumulada a la altura del abdomen para que el hígado halle un entorno de trabajo más ameno, se esfuerce menos, y no acabe deteriorándose más de lo necesario.
Dieta para el hígado graso: alimentos permitidos
Una dieta orientada a limitar los efectos negativos del hígado graso no tiene por qué ser aburrida ni rutinaria, sino que puede incluir todo tipo de frutas y verduras, como fresas, moras, frambuesas, naranjas, ciruelas, manzanas, peras, calabacines, berenjenas, cebollas, zanahorias y otras más.
Tampoco hace falta que te alimentes sólo con ellas, pues puedes basar tus comidas principales en arroz y pasta integral, y hasta sumar pan en pequeñas cantidades, como leche y yogur descremados.
Las carnes blancas, por ejemplo las del pollo y el pavo sin piel, o el pescado, son altamente recomendables para quien es buscan tratar una esteatosis hepática.
Y no debes olvidar las grasas saludables y las que derivan del Omega-3, como las que traen el aceite de oliva, el aguacate, las semillas y frutos secos, el salmón, las sardinas y la caballa.
Alimentos prohibidos
Pero tan importante como aquello será olvidarte, casi definitivamente, de las carnes rojas con grasa, los quesos amarillos, la bollería y pastelería, los embutidos y salsas, la mantequilla, el azúcar, las comidas rápidas en general, los refrescos azucarados y las bebidas alcohólicas.
Esto tiene sentido: probablemente ya hayas abusado de ellos durante demasiados años.
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