Cuánta carne roja comer a la semana
A la hora de decantarse por un régimen alimenticio es importante que éste se desarrolle de una manera responsable, consiguiendo un equilibrio que permita al organismo nutrirse en condiciones y aprovechar al máximo los minerales y vitaminas de los alimentos que consuma. También es necesario que contribuyan a aportar energía. Esto significa que ningún producto debe comerse en exceso por mucho que nos guste. Los amantes de la carne, sobre todo la roja, deberían tener un especial cuidado en esto, ya que si la consumen en grandes cantidades corren el riesgo de padecer ciertas patologías. A continuación te detallamos cuánta carne roja comer a la semana para que no afecte a la salud.
Este alimento cuenta con defensores y detractores, pero nadie puede discutir el gran aporte nutricional de la carne roja. Entre otras cosas le proporciona al cuerpo hierro de fácil absorción que contribuye a la formación de los glóbulos rojos; proteínas de alta calidad para la regeneración muscular; vitamina B12 y otros minerales como el selenio, fósforo, magnesio y zinc.
Dentro de la carne roja se pueden diferenciar distintos cortes y partes. Lo aconsejable es la carne magra, que aporta al organismo una menor cantidad de grasa y que contribuirá a conservar en buen estado la salud cardiovascular. Entre los cortes de carne roja magra se encuentran el solomillo, el lomo alto y bajo, la contra y la culata de contra. Además, en la medida de lo posible hay que evitar los embutidos en grandes cantidades debido a que añaden a la dieta un alto contenido de lípidos.
En el caso de optar por una carne magra, además de garantizarnos el aporte nutricional también evitaremos una excesiva grasa. Lo normal es que a la semana se consuma entre 200 y 240 gramos, lo que supone un par de raciones de unos 100-120 gramos de carne. Tampoco ocurriría nada malo si lo ampliases hasta las tres porciones.
Un estudio que publicó hace unos meses la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que levantó mucha polémica aseguraba que las carnes procesadas aumentaban el riesgo de sufrir cáncer. Entre estos alimentos se encuentran las albóndigas y hamburguesas que se venden envasadas; los productos preparados de ternera picada, la carne en lata y los embutidos. También se señalaba que las carnes rojas podrían resultar “cancerígenas para los humanos”.
Sin embargo, en este punto entran en juego distintos aspectos, como el método de preparación o la cantidad de raciones que se consumen a la semana. Las carnes nos proporcionan una serie de beneficios, pero también hay que destacar que provoca un aumento del ácido úrico, del colesterol, triglicéridos y un mayor riesgo de padecer enfermedades cardíacas.
Con todo lo que te hemos explicado en este artículo queda claro que lo más conveniente es seguir una dieta equilibrada, en donde se pueda comer de todo y sin excederse en nada. La carne roja también resulta importante para el buen funcionamiento del organismo, pero siempre que se haga en las cantidades correctas. De lo contrario sería muy perjudicial.
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