Cuando te excedes con el ejercicio, el cuerpo te avisa de esta manera
Sientes pasión por el deporte y te gusta lucir tu mejor versión. En muchas ocasiones la rutina fitness nos llevará a realizar más ejercicio de lo que en realidad podemos soportar. Llegado a un punto el cuerpo empieza a revelarse ante el exceso de actividad física, tanto en intensidad como en cantidad.
En muchos casos, este problema no sólo se reduce a los deportistas aficionados, ya que los profesionales también lo sufren. En algunos casos se llega incluso a enfermar o a lesionarse, y eso nos exigirá tomarnos un tiempo de descanso antes de volver a la rutina. Ese periodo de descanso debe servir para aprender de los errores.
Aunque pensemos que estamos lo suficientemente preparados para un tipo de entrenamiento, no siempre es así. Una cosa es encontrarse en perfectas condiciones y otra bien distinta es intentar forzar en exceso. Hay algunos aspectos que demuestran que te machacas más de la cuenta y que necesitas parar.
-Tardas más tiempo en recuperarte
Cuando después de una sesión preparatoria tardas más de la cuenta en recuperarte del esfuerzo, eso supone una mala noticia. Notarás como tienes dolores, apenas hay fuerzas para hacer las cosas e incluso no consigues recuperarte por mucha agua que tomes. Resulta normal que nada más acabar el entrenamiento intenso nos encontremos muy fatigados, pero si después de unos minutos no conseguimos recuperar el aliento es síntoma de que nos hemos excedido.
-Tener molestias constantes
El deportista siente pasión por el dolor. Parece que si no hay molestias el entrenamiento no ha servido de nada. Sin embargo, cuando esas molestias se convierten en frecuentes, prácticamente a diario, algo estamos haciendo mal. Es un síntoma de que el cuerpo se machaca mucho y no consigue recuperarse por sí solo. Con el tiempo puede traducirse en una lesión de más gravedad. Es lo que tiene el sobreentrenamiento.
-Muchas pulsaciones por la mañana
Un buen indicador para saber si estamos entrenando bien es la frecuencia cardíaca. Hay que tomar las pulsaciones en reposo y por la mañana nada más levantarse de la cama. En el caso de que empiecen a subir a primera hora del día supone que se hace más ejercicio de lo que se debería. Puede suponer que el cuerpo se enfrente a unos altos niveles de estrés y no puedas en ocasiones recuperarte con la facilidad de siempre.
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