Alerta en España: el virus del chikungunya, transmitido por mosquitos, vuelve y cuadruplica los casos

Este virus asociado casi exclusivamente a zonas tropicales, está avanzando por el cambio climático y la expansión del mosquito tigre

Chikungunya
Un mosquito a punto de transmitir un virus.
Diego Buenosvinos

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El chikunguña es una enfermedad infecciosa transmitida a los seres humanos por mosquitos infectados con el virus Chikungunya. Los mosquitos implicados en la transmisión son el Aedes aegypti y el Aedes albopictus. Este virus, una enfermedad hasta hace poco asociada casi exclusivamente a zonas tropicales, está avanzando en Europa impulsado por el cambio climático y la expansión del mosquito tigre. España ya figura entre los países en riesgo durante buena parte del año sobre todo en Cataluña. 

El avance del virus del chikungunya en Europa ya no es una hipótesis, sino una realidad que preocupa a epidemiólogos y autoridades sanitarias. Tradicionalmente vinculado a regiones tropicales, este virus ha encontrado en el sur del continente —incluidos España e Italia— condiciones cada vez más favorables para su transmisión durante más de seis meses al año.

En España, los casos de chikungunya han aumentado de forma notable en el último año. Según los datos más recientes, en 2025 se notificaron alrededor de 216 casos, frente a los 53 registrados en 2024. Este incremento refleja una tendencia al alza que preocupa a los expertos, especialmente en un contexto de expansión del mosquito vector.

En Europa, los expertos advierten de que la ventana de transmisión se ha ampliado de forma significativa. El mosquito tigre, capaz de sobrevivir en temperaturas más bajas de lo que se creía, puede mantener activo el ciclo del virus durante gran parte del año en regiones mediterráneas. Esto ha favorecido ya la aparición de brotes autóctonos en distintos países, consolidando la idea de que el chikungunya ha dejado de ser un problema importado.

En el caso de España, la mayoría de los casos siguen siendo importados —personas que contraen la enfermedad en viajes a zonas endémicas—, pero la tendencia está cambiando. Las infecciones han aumentado de forma notable en los últimos años, con incrementos que algunos análisis sitúan hasta siete veces por encima de periodos anteriores. Comunidades como Cataluña concentran buena parte de los diagnósticos, en gran medida por la presencia consolidada del mosquito tigre y unas condiciones climáticas favorables.

Los síntomas comienzan generalmente de 4 a 8 días después de la picadura de mosquitos, pero pueden aparecer en cualquier momento entre el día 2 y el día 12. El síntoma más común es una aparición repentina de fiebre, a menudo acompañada de dolor en las articulaciones. Otros síntomas incluyen dolor muscular, dolor de cabeza, náuseas, fatiga y erupción cutánea. El dolor intenso en las articulaciones por lo general es incapacitante y dura unos pocos días, aunque puede persistir durante meses o incluso años. Las complicaciones graves son poco frecuentes, pero en las personas con comorbilidades, adultos mayores, y en los niños menores de 1 año, la enfermedad puede contribuir a la causa de la muerte.

No existe una vacuna o tratamiento con medicamentos antivirales para el chikungunya. El tratamiento se centra en aliviar los síntomas.

Prevención

Los expertos coinciden en que la prevención es clave. Evitar la proliferación de mosquitos —eliminando agua estancada—, utilizar repelentes y protegerse de las picaduras son medidas fundamentales para frenar la expansión del virus.

El avance del chikungunya ilustra cómo enfermedades consideradas «exóticas» están ganando terreno en Europa. En países como España, donde el clima favorece la presencia del mosquito tigre, el riesgo ya no es puntual, sino estacional y creciente. La vigilancia epidemiológica y la concienciación ciudadana serán determinantes para contener una amenaza que, poco a poco, se instala en el continente.

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