Receta albóndigas de bacalao y patata: jugosas y doradas
Receta de albóndigas de bacalao y patata, jugosas y doradas, perfecta como plato principal o aperitivo.
Receta de albóndigas de pescado paso a paso
Albóndigas de pescado con requesón en salsa
Albóndigas de merluza en salsa verde
Las albóndigas no siempre tienen que ser de carne. En la cocina tradicional, especialmente en zonas costeras, era muy común preparar albóndigas de bacalao como una manera sabrosa y económica de aprovechar el pescado. Las abuelas solían combinarlas con patata cocida para darles cuerpo y suavidad, y el resultado era un bocado tierno por dentro y dorado por fuera que desaparecía en un abrir y cerrar de ojos.
Ingredientes (para 4 personas)
- 400 g de bacalao desalado (puede ser fresco o salado previamente puesto en remojo)
- 2 patatas medianas
- 2 huevos
- 2 dientes de ajo
- 1 ramito de perejil fresco
- 50 g de pan rallado (aproximadamente)
- Harina para rebozar
- Aceite de oliva virgen extra para freír
- Sal y pimienta al gusto
Paso a paso
- Preparar el bacalao
Si usas bacalao salado, lo primero es desalarlo. Para ello, ponlo en remojo en agua fría al menos 24 horas antes, cambiando el agua varias veces. Si es fresco, basta con limpiarlo bien y retirarle la piel y las espinas. Después, cuécelo unos minutos en agua hirviendo hasta que esté hecho. Escúrrelo y desmenúzalo en migas finas, retirando cualquier espina que se haya escapado. - Cocer las patatas
Pela las patatas y cuécelas en agua con un poco de sal hasta que estén tiernas. Escúrrelas bien y haz un puré suave con un tenedor o un pasapurés. Esta patata será la base que dará jugosidad a las albóndigas. - La mezcla de la masa
En un bol grande, mezcla el bacalao desmigado con el puré de patata. Añade los huevos, los ajos picados muy finos (o machacados en mortero) y el perejil fresco también picado. Incorpora pan rallado poco a poco, hasta que la mezcla tenga consistencia para poder formar bolitas sin que se deshagan. Rectifica de sal y añade un poco de pimienta al gusto. - Dar forma a las albóndigas
Con las manos ligeramente humedecidas, ve formando bolas del tamaño de una nuez. En casa nos gustaban pequeñitas, de un solo bocado, pero puedes hacerlas más grandes si lo prefieres. - Rebozar y freír
Pasa cada albóndiga por harina, sacudiendo el exceso. Fríelas en abundante aceite de oliva caliente hasta que estén doradas por fuera. Es importante no poner demasiadas de golpe en la sartén para que no se enfríe el aceite y se frían de manera uniforme. Colócalas sobre papel de cocina para retirar el exceso de grasa.
Cómo servirlas
Estas albóndigas están deliciosas recién hechas, crujientes por fuera y suaves por dentro. En casa, las abuelas solían servirlas con una ensalada fresca y un buen trozo de pan. También se pueden acompañar con una salsa ligera de tomate casero o incluso con alioli suave, que realza mucho el sabor del bacalao.
Otra opción es guisarlas: una vez fritas, puedes cocinarlas en una cazuela con un sofrito de cebolla, tomate y un poco de caldo de pescado. Así quedan aún más tiernas y con una salsa perfecta para mojar.
El truco de la abuela
El secreto para que queden jugosas está en no pasarse con el pan rallado: debe usarse lo justo para ligar la masa, pero sin quitarle suavidad. Además, freírlas en aceite bien caliente asegura ese contraste irresistible entre el interior tierno y la corteza dorada.
Las albóndigas de bacalao y patata son un plato humilde pero lleno de sabor y tradición. Perfectas como tapa, entrante o plato principal, son una de esas recetas que huelen a cocina casera y que siempre sacan una sonrisa en la mesa.
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