Recetas de cocina

Jordi Cruz y los chefs expertos coinciden: para evitar que los plátanos se pongan negros, «no los guardes en la nevera»

Hay un truco infalible para evitar que los plátanos maduren demasiado rápido y se pongan negros: los chefs más expertos lo confirman

España tiene un problema con la comida que va a la basura. En 2024, los hogares españoles desperdiciaron más de 1.100 millones de kilos de alimentos, lo que equivale a casi 25 kilos por persona a lo largo del año. Y aunque la cifra es la más baja desde que existen registros, sigue siendo difícil de justificar. Entre todo lo que se tira sin haber pasado por la cocina, las frutas encabezan la lista con más de un tercio del total. El plátano, por su tendencia a madurar rápido y de forma desigual, es uno de los grandes protagonistas de ese desperdicio.

El chef catalán Jordi Cruz, con tres estrellas Michelin, ha compartido en su perfil de Instagram una explicación sencilla y práctica sobre cómo alargar la vida útil de esta fruta con un gesto que no lleva más de diez segundos.

La piel como guía y el gas que lo controla todo

Antes de entrar en el truco, Jordi Cruz explica algo que conviene entender: la piel del plátano funciona como un semáforo. Cuando está verde, la fruta tiene una textura firme y está cargada de almidón. A medida que madura, ese almidón se convierte en azúcares simples y la pulpa se vuelve más dulce y blanda. El amarillo intenso indica el momento ideal para comerlo en crudo. Las manchas marrones, en cambio, señalan que los azúcares están en su punto máximo, lo que lo convierte en el ingrediente perfecto para repostería.

Lo que hace al plátano diferente de otras frutas es que su proceso de maduración puede frenarse o acelerarse con facilidad. El responsable de todo es el etileno, un gas que frutas como el plátano, la manzana, el aguacate o el tomate producen de forma natural y que actúa como acelerador de la maduración. En el caso del plátano, ese gas se libera principalmente por el pedúnculo, la zona donde todos los frutos del racimo se unen al tallo.

El truco: cubrir el pedúnculo

La solución que propone Jordi Cruz es tan simple como envolver esa zona con un trozo de papel film o papel de aluminio. Al cubrir el punto de emisión del etileno, se reduce la cantidad de gas que se libera al entorno y, por tanto, se frena el ritmo al que la fruta madura. El resultado es un plátano que aguanta varios días más en su punto óptimo sin necesidad de meterlo en la nevera ni hacer nada especial.

El proceso inverso también funciona. Si lo que se busca es que un plátano verde madure más rápido, basta con dejar el pedúnculo al descubierto para que el etileno fluya con libertad. Colocarlo junto a manzanas o aguacates maduros, que también emiten este gas, acelera todavía más el proceso.

Nevera sí, pero solo cuando ya está maduro

Uno de los errores más habituales es meter en el frigorífico un plátano que aún está verde. Cruz lo desaconseja sin rodeos: el frío interrumpe el proceso de maduración y altera la estructura de la pulpa, dejándola con una textura granulosa y arenosa que no mejora con el tiempo.

Sin embargo, cuando el plátano ya ha alcanzado su punto ideal, la nevera sí es una aliada. El frío ralentiza la degradación de la pulpa y permite ganar unos días extra. La piel se oscurecerá, puede incluso ponerse completamente negra, pero el interior se mantiene en perfectas condiciones.

El congelador, la última opción para no tirar nada

Para los plátanos que ya han pasado de su punto y que no se van a consumir a tiempo, el chef propone una solución igual de sencilla: pelarlos, trocearlos y guardarlos en una bolsa en el congelador. Así pueden incorporarse directamente, sin descongelar del todo, a masas de bizcocho, batidos o helados caseros.

Un gesto mínimo que, multiplicado por los millones de plátanos que cada año acaban en el cubo de basura de los hogares españoles, tiene más recorrido del que parece.