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Los foodies están de acuerdo: el gazpacho más refrescante del verano no se hace con tomates sino con sandía y 3 ingredientes más

  • Alejo Lucarás
  • Licenciado en Comunicación Social por la Universidad Nacional de Córdoba. Redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El gazpacho es, para muchos, sinónimo de tomate, pan y aceite bien fríos. Pero esa receta de verano lleva generaciones adaptándose a lo que hay en la nevera y a lo que pide el cuerpo cuando el termómetro no baja de los 35 grados. La última vuelta de tuerca ha llegado de la mano de la fruta que más se vende en los mercados en pleno julio y agosto.

Y si hace falta alguna palabra mayor al respecto, cocineros aficionados y algún que otro chef con seguidores en redes sociales coinciden en que este gazpacho distinto merece un hueco en la mesa del verano. Lo llamativo es que prescinde del ingrediente que hasta ahora parecía imprescindible.

El gazpacho de sandía sin tomate: la receta con solo cuatro ingredientes

La receta que nos atañe en esta ocasión prescinde por completo del tomate. Su ingrediente principal es 1 kg de pulpa de sandía en cubos, sin pepitas, claro. A eso se suman tres ingredientes más:

Solo hace falta un chorrito de vinagre de vino y una pizca de sal para redondear el sabor.

Los pasos son estos:

  1. Cortar la sandía en cubos junto con el pimiento rojo y el ajo.
  2. Introducir todos los ingredientes en la batidora.
  3. Añadir el vinagre, la sal y el aceite.
  4. Triturar hasta conseguir una textura sin grumos.
  5. Enfriar en la nevera antes de servir.

Toda la elaboración no lleva más de diez minutos, sin contar el tiempo de nevera. Esta cantidad de sandía y pimiento da para dos o tres raciones generosas como entrante; para servir a más comensales basta con duplicar las proporciones manteniendo la misma relación entre ingredientes.

Para servir, un puñado de trocitos de pimiento o unas virutas de jamón por encima le dan un contraste que compensa el dulzor de la sandía.

¿Por qué los foodies prefieren el gazpacho de sandía este verano?

Para muchos, el gazpacho de sandía puede que sea una simple moda pasajera de un solo verano. No obstante, nutricionistas e influencers gastronómicos llevan temporadas compartiendo sus propias versiones en redes sociales, y algunos restaurantes ya lo incluyen como entrante frío en sus cartas de temporada. ¿Un ejemplo? Karlos Arguiñano lo hizo en su propio TikTok.

Es más, en las terrazas de las grandes ciudades españolas (no solo en Andalucía) ya es habitual encontrarlo servido en vasos de chupito, como aperitivo antes de la comida, algo impensable hace algunos veranos.

La razón del éxito es sencilla: mantiene el espíritu del gazpacho de toda la vida (frío, salado, con aceite y vinagre), pero suaviza la acidez del tomate, que a mucha gente no termina de sentarle bien en pleno verano.

El resultado es un plato más dulce, más ligero y, según quienes ya lo han probado, igual de refrescante.

Los beneficios de la sandía que explican por qué refresca tanto

La sandía es agua en un 91-95%, lo que la convierte en una de las frutas más hidratantes que existen. Tomarla en forma de gazpacho, en lugar de a cuñas, no le resta ninguna propiedad.

Además, aporta licopeno, el antioxidante responsable de su color rojo intenso, junto con vitamina C y vitamina A. Varios estudios de nutrición señalan que el licopeno actúa como un protector natural de la piel frente al sol, algo especialmente útil en los meses de más calor.

También destaca su contenido en citrulina, un aminoácido que favorece la circulación sanguínea, algo que se agradece en los días de calor más intenso.

Variantes del gazpacho de sandía para quien no quiere renunciar del todo al tomate

Quien prefiera una versión más cercana al gazpacho clásico puede optar por una mezcla a partes iguales: 500 g de tomate y 500 g de sandía, junto con pimiento, pepino y un diente de ajo. El resultado es más parecido al original, pero con un toque afrutado de fondo.

En cualquiera de sus versiones, el gazpacho de sandía se conserva en la nevera, en un recipiente hermético, un par de días. Conviene removerlo bien antes de servir, porque es habitual que la mezcla se separe un poco con el reposo.

Para concluir, un toque de albahaca fresca o unas hojas de menta por encima terminan de marcar la diferencia entre una versión y otra, sin necesidad de tocar el resto de la receta.