El vaso medio lleno
Los apoyos en porcentaje y número de escaños del PSOE en las elecciones andaluzas han coincidido milimétricamente con la media de las encuestas y sondeos previos: por debajo del 23% y 28 diputados. En el caso del Partido Popular, que se ha quedado en 53 diputados y un 41,6%, la media de las encuestas daba entre 55 y 56 escaños, manteniendo un porcentaje del 43%. Estar a la altura de los pronósticos genera una apariencia de éxito o de fracaso que condiciona las reacciones de los partidos y de sus candidatos. Sin embargo, insistir en esa comparación de los resultados reales con unas estimaciones ficticias es un ejercicio perfectamente inútil que, cuanto más, debería servir para valorar, o normalmente desvalorizar, la calidad de los estudios demoscópicos. Por ello, más que comparar los resultados con las encuestas, se debería comparar las encuestas con los resultados y, a partir de ese momento, quedarnos con estos y tirar a la basura aquellas; especialmente si, como pasa muy frecuentemente (o siempre en el caso del CIS de Tezanos), están alejadas de la realidad.
María Jesús Montero (Adónde irá el buey que no are) ha ejemplificado ese acercamiento torticero y, sin poder negar los catastróficos resultados del PSOE, ha manifestado su satisfacción por haber vencido a las encuestas. Y ni siquiera a todas, sino (¡vaya exitazo!) a las que pronosticaban los peores resultados. Tiremos, por tanto, las encuestas y quedémonos con análisis comparativos de datos y comicios reales para saber cómo está evolucionando el voto de los andaluces.
En comparación con el 2022, todos los partidos han aumentado en número de votos (a excepción de Por Andalucía), pero ese crecimiento no siempre ha permitido mantener los porcentajes, ya que la participación se ha incrementado en casi 490 mil votantes. El PP ha obtenido 150 mil votos más que en 2022, y debían haber sido 200 mil para no bajar en el porcentaje de apoyos. A su vez, el PSOE, que ha crecido en 60 mil votos, debía haber crecido otros 60 mil para conservar su porcentaje. Al contrario, Vox ha crecido 80 mil votos y sube ligeramente hasta el 13,8% y, sobre todo, Adelante Andalucía ha obtenido 240 mil votos más, subiendo del 4,5 al 9,6%. En definitiva, los números nos dicen que, obviando los traspasos entre partidos, ya que los dos crecen en votos, el PP se queda con más de un 30% del incremento de participación y el PSOE solamente con un 12%.
Por otro lado, se ha comprobado en la serie histórica de elecciones en Andalucía que las mayores participaciones favorecen al PSOE y a la izquierda en general. Parecería que estos electores más remisos e intermitentes son mayoritariamente socialistas y comunistas; por eso conviene hacer un análisis adicional (que por ello debía resultar más ácido para los populares) comparando estas elecciones con otros comicios en los que hayan votado un número parecido de andaluces. Y resulta que las elecciones más parecidas en participación son también las más próximas en el tiempo: las generales de julio de 2023. En ese verano, con la llamada a rebato de ‘que viene la ultraderecha’, el PSOE y Sumar movilizaron a su favor 600 mil votos sobre los que tuvieron en las autonómicas del año 2022, a costa de quedarse con los votos de Adelante Andalucía y con la práctica totalidad de los votos nuevos.
Por el contrario, el PP tuvo exactamente los mismos votos en las generales de 2023 que en las autonómicas del 2022 (1,59 millones), y no se aprovechó de que la participación creciera en un 10% y votaran 650 mil andaluces más. Pero ese no ha sido el caso ahora; la participación en estas elecciones autonómicas se ha acercado mucho a la de las generales y el PP se ha quedado, como hemos visto antes, con más del 30% de ese incremento, aumentando tres veces más que el PSOE el número de votos.
En resumen, para el PP era un resultado excelente («matrícula de honor» ha dicho Juanma Moreno) tener un 43,1% de apoyo en unas elecciones en las que votó el 56,5% de los andaluces, pero eso no quita que sea también magnífico quedarse con un 41,6% en las actuales, en las que ha habido una participación del 65%.
Por su parte, en Moncloa también reclaman su derecho a ver el vaso medio lleno. El recuperado arúspice Iván Redondo ha visto en el hígado de Adelante Andalucía la solución modelo Rufián, aunque ese comunismo multinacional no haya llegado al 10% de apoyo en Andalucía y no haya aparecido (porque ni siquiera existe) en Extremadura, Aragón o Castilla y León. También confían en volver a recuperar a esos cientos de miles de votos de 2023 que han vuelto a perder. ¡Como si desde entonces no hubiera pasado nada y como si desde ahora hasta dentro de un año no fuera a seguir pasando!
Convendría, eso sí, que el Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional, el juez Peinado y la Audiencia de Badajoz, los socios independentistas y filoterroristas, e incluso Salvador Illa y Rodríguez Zapatero, se comprometan a estarse quietecitos. Y es que días como el de hoy no van a ayudar mucho.
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