Todo alrededor de ZP es detritus, mentiras y facturación

Palomo ZP
  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

No hay semana que termine sin que vayamos acumulando datos acerca de la corrupción (presunta) perpetrada antes y ahora por ese hombre de escasa vergüenza que se llama José Luis Rodríguez Zapatero.

Nunca fue considerado por nadie (ni siquiera entre sus deudos) persona inteligente, pero sí se creyó que estaba en posesión de algunos valores cívicos y de ética personal. Hoy no hay nadie en España que de por esto último ni medio euro.

Resulta que cobró (según la investigación policial-judicial) tres millones de euros de Plus Ultra (sólo de esta empresa rescatada con dinero público y gracias a su capacidad para influir en los miembros del Gobierno y en las instituciones económicas gubernamentales), más luego todas las mamandurrias magníficas pagadas de otros «clientes» que tenía o tiene a su alrededor. Negó todo con fiereza y agresividad en sede parlamentaria y, según parece, también ante el juez José Luis Calama. Pero los investigadores policiales están poniendo pruebas que deshacen por completo sus mentiras.

Resulta que sus hijas, sus queridas hijas a las que tanto amor profesa (al menos de palabra), se llevaron a sus cuentas personales la friolera de casi medio millón de euros. ¡Qué enorme caradura! Unas chicas sin apenas preparación intelectual con medio kilo de euros al coleto. Hay jóvenes de su edad, físicos, médicos, arquitectos, economistas, que apenas pueden alquilar una vivienda y mucho menos optar a una en propiedad. Y, oiga, hasta la famosa y majestuosa Gertrudis, la secretaria de su vida, se pudo comprar un piso a tocateja con dinero sin procedencia.

¡Qué fenómenos! Y eso que durante sus largos ocho años de presidencia dejó económicamente el país como un auténtico solar. Dicho y hecho: después de dejar España en la más completa ruina económica (y moral), va el gran Zapatero y se hace rico por arte milagroso de las influencias y, de paso, también al resto de su familia y sus colaboradores más cercanos. Ahí tienen al viejo Julián Lacalle en Caixabank y otros amiguetes colocados en medios de comunicación sin haber pasado por una maldita escuela de periodismo.

Me parece muy bien que este farsante no pueda salir a la calle. Debe intuir el coraje y la indignación que provoca entre el pueblo llano, ese del que tanto falsamente presume, y que no llega a final de mes después de pagar impuestos para abonar su coche oficial, sus escoltas, sus salarios, sus edecanes y sus cajas fuertes en despachos financiados con dinero público.

A la calle sólo debe salir para ir directamente a hacer una visita al maravilloso pueblo madrileño de Soto del Real. Lo sabe hasta Julito que ha decidido dejarle al pie de los autos del juez Calama.

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