Opinión

De tal palo tal astilla

Carmen López, la diputada del PSOE que se hizo célebre por acusar sin pruebas a Isabel Díaz Ayuso de favorecer a su hermano, tiene una hija de nombre Mayka Tomás López que está imputada y para la que la Fiscalía pide ocho años de cárcel por estafar cuatro millones de euros en el sindicato UGT Madrid. La criatura, en compañía de su marido y tres amigas —para quienes el Ministerio Público pide también penas elevadas—, elaboraba presuntamente documentos falsos para retirar indemnizaciones por despidos del fondo público Fogasa a través de las cuentas del sindicato. Y con el botín robado se pegaba la vida padre, pagándole al grupo viajes de lujo a las Maldivas, Dubái, Tanzania, Seychelles o Disneyland. Y, en un rapto de generosidad, les regalaba cheques de dinero para que sus colegas superasen «malas rachas».

Se da la circunstancia de que su madre, también ligada a UGT, fue la responsable del PSOE en la comisión de la Asamblea de Madrid encargada de vigilar la contratación del Gobierno de la Comunidad. O sea, que se hace bueno el dicho de que de tal palo tal astilla, porque sabiendo lo que tenía en casa (una hija presuntamente estafadora) —lo de presunta es un puro formalismo—, acusar a Ayuso de favorecer a su hermano, tiene guasa.

Hace falta escalar hasta la cima de la hipocresía para cargar contra la presidenta madrileña cuando la joyita que engendró Carmen López era una máquina de delinquir (presuntamente). Y es que Mayka buscaba aleatoriamente en internet el nombre de una maestra o una médico que hubiese aprobado unas oposiciones, lo escribía como beneficiaria en un cheque del sindicato y lo presentaba a firma de sus superiores, que creían autorizar el pago de una indemnización laboral.

Una vez firmado, regresaba a su mesa, sacaba la goma y borraba el nombre de la desconocida para sustituirlo por el de su marido o el de alguna de sus cómplices. En total, libró 71 cheques falsos por importe de 372.660 euros, otros 67 por 407.936 euros y 40 más por 1.319.082 euros. En ocasiones, además de cambiar el nombre del beneficiario, también alteraba la cantidad. Y su señora madre, obsesionada con Ayuso. Fastuoso.