Opinión

Sánchez está dispuesto a vender el CNI al separatismo

La exigencia de los separatistas catalanes de desclasificar los documentos del CNI relativos a los atentados terroristas de Barcelona y Cambrills en 2017 amenaza con provocar un cisma en el Gobierno, toda vez que la ministra de Defensa, Margarita Robles, se niega en banda frente a la opinión del ministro de Presidencia, Félix Bolaños. Robles entiende que desclasificar los informes del servicio de inteligencia  «dejaría al descubierto» la estrategia del CNI en la lucha contra el terrorismo.

La comisión sobre los atentados en Cataluña tendría que haber quedado ya fijada en sus detalles, pero las desavenencias han impedido avanzar. El departamento de Robles tiene meridianamente claro que, con independencia de lo que hubiera pactado el PSOE con Junts y ERC, los independentistas lo que buscan con la desclasificación de los documentos es desprestigiar al Centro Nacional de Inteligencia, algo que llevan intentando desde hace meses a raíz del espionaje, con autorización judicial, del teléfono móvil del presidente de la Generalitat, Pere Aragonés.

Las diferencias entre Bolaños -que se comprometió con los separatistas a «investigar todo»- y Robles son evidentes, razón por la que el plan de trabajo de dicha comisión sigue empantanado. Los partidos separatistas quieren analizar al detalle la conexión con el Centro Nacional de Inteligencia del imán de Ripoll, Abdelbaki es Satty, considerado el cerebro de los atentados en Cataluña del grupo y que murió el 16 de agosto en la explosión de la casa de Alcanar.

Parece evidente que la intención del independentismo catalán es poner en el disparadero a los servicios secretos y sembrar dudas sobre el papel jugado por el CNI en relación con los atentados. Abrir en canal, como pretenden Junts y ERC, a los servicios de inteligencia supondría poner en peligro la propia seguridad nacional. Las presiones independentistas son intensas y, dado que con tal de garantizarse su continuidad en el poder Sánchez es capaz de cualquier cosa, no es descartable -pese a la oposición de Margarita Robles- que consigan su propósito.