Opinión

Rufián, un tigre de papel

  • Graciano Palomo
  • Periodista y escritor con más de 40 años de experiencia. Especializado en la Transición y el centro derecha español. Fui jefe de Información Política en la agencia EFE. Escribo sobre política nacional

Cómo será la levitación rufianesca que hasta sus coleguillas independentistas y republicanos (ser de izquierda es otra cosa) se están conjurando en Cataluña para hacerle bajar a tierra de sopetón porque, en el fondo, lo mandaron a Madrid a jugar al parchís y ya no le consideran uno de los suyos. O sea, que se ha convertido en otro botifler al uso quien, gracias a su representación ERC en España, nada ahora en la abundancia.

Es decir, que Gabriel Rufián se trataría, según las caritativas invectivas de sus pares, de un mero charnego que ha hecho fortuna a la sombra de la estelada y ahora quiere abandonar el nido secesionista.

Escrito por corto y por derecho: siempre me llamó la atención el pedestal en el que se ha colocado a un personaje escaso de lecturas al socaire de gracietas (sin gracia) para un perfecto engañabobos. ¿Qué ha hecho el hoy atildadito muchachito al que se le nota le enchufan 140.000 pavos al año (más otras gabelas y sinecuras) para aparentar ser un mirlo blanco?

Suele decir para justificar su intento de movilizar a la ultraizquierda española que «nos van a comer por los pies». ¿Cree de verdad que PP y VOX, si ocurriera o ocurriese su retorno al poder de la nación, van a dar un golpe de Estado como dio él y sus conmilitones el 1 de octubre? No lo cree porque si hasta le hace gracia y celebra a Vito Quiles y Ndongo y celebra sus éxitos.

Lo que teme Rufián es que le apeen de su mamandurria. Y hay que entender su temor desde el punto de vista de la buchaca. ¿Dónde se va a ver en otra que por decir cuatro chorradas se lleve el pastizal que ganan ingenieros o físicos después de 20 años de trabajo? ¿Dónde le darán más por menos?

Rufián es un abonado a los exabruptos en los que incluye descalificaciones personales, mientras toda su vida es criticar al contrario sin tener una cierta idea de nada. Soy de los convencidos de que bastaría una jefatura de negociado en cualquier administración o empresa en la que exijan resultados para concluir que el míster no es otra cosa que un tigre de papel.

¡Cómo estará España para que gentes de sus hechuras intelectuales y profesionales se hayan hecho imprescindibles para Sánchez!

Tengo para mí que probablemente pronto se quede sin Sánchez, sin ERC y sin liderazgo en Jaén.