Opinión

Réquiem por Esquerra

  • Xavier Rius
  • Director de Rius TV en YouTube. Trabajó antes en La Vanguardia y en El Mundo. Director de e-notícies durante 23 años.

La ex consejera Tània Verge ejemplifica, como nadie, la degeneración de Esquerra. La que fuera ex titular de Igualdad y Feminismos entre el 2021 y el 2024 ha anunciado hace unos días que deja su escaño.

Creo que en su grupo parlamentario han respirado aliviados. Aunque, de cara a la galería, han tenido palabras de agradecimiento por su labor. Como suele ser habitual en estos casos.

Entre los que se han despedido con buenas palabras está Oriol Junqueras, a pesar de que no era de su cuerda. También el nuevo portavoz del partido, Isaac Albert; la parlamentaria Ester Capella; y la alcaldable por Barcelona, Elisenda Alamany.

Hasta aquí la buena noticia. La mala es que regresa a la universidad. Porque la antigua consejera de Pere Aragonès es, nada menos, que catedrática de Política y Género de la Pompeu Fabra, la universidad en teoría de élite de Cataluña. Creada en los años 90 por Pujol. Sufro ya por sus alumnos.

La primera vez que compareció en rueda de prensa fue para presentar una campaña contra la «presión estética». Nos soltó un monólogo de casi diez minutos sin interrupción. Lo recuerdo perfectamente porque estaba presente en la comparecencia.

En otra ocasión, anunció una sanción contra una marca de ropa interior por fabricar tallas demasiado pequeñas. Un año después reconoció que no habían podido expedientar a la multinacional en cuestión. No se sabía ni la legislación vigente. Y eso que era la consejera.

Muy comentadas fueron, por otra parte, las bragas reutilizables para después del período y las copas menstruales. Fue una iniciativa en la que se repartieron gratuitamente semejantes dispositivos. Las mujeres solo tenían que ir a recogerlas a la farmacia.

Con tan poco éxito que solo una de cada cinco fue a buscar el producto y no se sabe con certeza cuántas llegaron a utilizarlo. La medida costó más de siete millones de euros. También promovió otra campaña sobre la «feminización» del bosque y a favor del topless en las playas.

Tània Verge (Reus, 1978) empezó su carrera como miembro suplente de la Sindicatura Electoral. Aquella que tenía que validar el resultado del referéndum del 1-0. Con tan mala suerte que el Tribunal Constitucional les impuso una multa de entre 6.000 y 12.000 euros al día.

No tardaron ni 24 horas en dimitir. De hecho, dimitieron al enterarse de la noticia por la prensa. Ni siquiera esperaron a la notificación oficial. Alguno de ellos, me lo contaban el otro día, llegó a dimitir varias veces. Envió su renuncia por fax a todos los números posibles del alto tribunal.

Por cierto, el presidente, Jordi Matas, catedrático de ciencia política de la Universidad de Barcelona, fue acusado en diciembre del 2023 de acoso sexual. La consejera despachó el asunto diciendo que era un tema interno de la universidad que no podía «comentar públicamente», pero que «estamos actuando» en el marco de sus competencias.

Quedaba lo mejor. Las dos decisiones más polémicas, sobre todo teniendo en cuenta que era la primera consejera de feminismo de la historia, son cuando dio apoyo al salafista Mohamed Said Badaoui, expulsado de España por orden del Ministerio del Interior por razones de seguridad.

Aunque, a decir verdad, no fue la única en fotografiarse con él. También lo hicieron Pere Aragonès, Gabriel Rufián, Miquel Iceta o el exdiputado socialista por Tarragona, ahora en Esquerra, Carles Castillo.

Su última obra de gobierno fue autorizar el uso de los burkinis en las piscinas municipales. Desde entonces, ha proliferado esta prenda textil integral en Cataluña. No solo entre mujeres adultas, sino también en niñas de corta edad apuntadas a cursillos de natación.

Si ERC sufre un batacazo electoral en las próximas elecciones —autonómicas, generales o municipales—, la ex consejera habrá sin duda contribuido a ello. Es cierto que Aliança, el partido de la alcaldesa de Ripoll, hace más hueco entre el electorado de Junts, pero no descarten los republicanos sorpresas.

No es que esté yo en contra del feminismo, al contrario. Aunque mi admirado Josep Pla diría seguramente que muchas de las iniciativas citadas son verdaderas collonades. Si Macià y Companys, que dicho sea de paso tampoco son mis referentes políticos, vieran las prioridades de gobierno de ERC, seguramente se llevarían las manos a la cabeza.