Opinión

¿De qué pasta moral están hechos estos depravados del PSOE?

La querella presentada contra José Ángel González Jiménez, el mayor alto cargo uniformado de la Policía Nacional y mano derecha de Marlaska, por un presunto delito, entre otros, de agresión sexual, obliga —por una elemental cuestión de prudencia a ser cautos, pero lo que parece evidente es que los hechos tuvieron que ser conocidos por el ministro del Interior habida cuenta de que la denuncia de la víctima, una funcionaria a las órdenes del alto mando policial, se presentó en enero y los hechos se remontan a hace más de un año.

Según el relato de los hechos contenido en el auto de admisión de la querella, dictada por la Sección de Violencia Sobre la Mujer del Tribunal de Instancia de Madrid, la víctima se encontraba de servicio en abril de 2025 cuando recibió la orden de acudir con un coche camuflado al restaurante donde se encontraba el DAO (Director Adjunto Operativo) con otro mando comiendo, para posteriormente ordenarle que le llevara a la vivienda oficial propiedad del Ministerio del Interior donde reside. Fue allí donde prevaleciéndose de su autoridad, la agredió sexualmente con penetración causándole lesiones hasta que la víctima pudo zafarse y huir de la vivienda ministerial.  El DAO ya ha anunciado su intención de renunciar al cargo.

El relato es estremecedor y la juez da credibilidad al testimonio de la víctima, razón por la que el denunciado deberá comparecer el próximo 17 de marzo en el juzgado. Junto al delito de agresión sexual se le imputan también los delitos de coacciones, lesiones psíquicas y malversación de caudales, lo que revela un comportamiento de inusitada gravedad, más aún en alguien que ostenta el puesto de más alta responsabilidad en el estamento policial.

Parece evidente que quien tiene como misión garantizar la seguridad y velar por la defensa de los derechos y libertades se comportó —según el testimonio de la víctima— como un depredador que recurrió a la violencia más brutal para agredir sexualmente a su subordinada. Alguien debería preguntarse con qué criterios elige este Gobierno a sus altos cargos, porque este no es un caso aislado. ¿De qué pasta moral están hechos estos depravados del PSOE?