Puestos a comparar, Begoña es cuatro veces mas ‘buitre’ que los caseros de Maricarmen
Según el marco sectario de la izquierda, los propietarios que alquilan sus viviendas para intentar rentabilizarlas económicamente son, sin entrar en matices, especuladores que van incrementando la renta más allá de las posibilidades de sus inquilinos, una suerte de pequeños buitres que hacen negocio con el sufrimiento y necesidad de la gente. Ese es, a grandes rasgos, el dibujo de la situación que hacen las fuerzas progresistas del problema del alquiler, incidiendo de forma particular en quienes trocean sus casas para alquilarlas por habitaciones, una práctica que, según ellos, es la quintaesencia de la codicia. La cumbre de la especulación, para entendernos.
Pues bien: ¿A que no saben ustedes quién forma parte de ese grupo privilegiado de codiciosos propietarios que están aprovechando la crisis de la vivienda para obtener una jugosa rentabilidad poniendo un precio desorbitado al alquiler de las habitaciones?
En efecto, la mismísima Begoña Gómez, copropietaria junto a su hermano de un inmueble en el centro de Madrid -calle del Prado-, en una zona donde los precios han seguido un crecimiento exponencial en los últimos años. ¿Y qué ha hecho Begoña Gómez con ese piso de poco más de 100 metros cuadrados?, se preguntarán ustedes. En efecto, alquilarlo por habitaciones. Obtiene mensualmente 2.200 euros de renta. Que no está nada mal.
Vamos a comparar el alquiler de la mujer del presidente con el de la difunta Maricarmen, que pagaba e iba a seguir pagando 500 euros mensuales por un piso en el Retiro de 94 metros, ligeramente más pequeño que el de Begoña Gómez. La rentabilidad del alquiler de la esposa de Sánchez es cuatro veces mayor que la de ese fondo buitre, según la izquierda, incluido el PSOE, que tenía arrendado el piso a Maricarmen.
No hay que ser muy sagaz para concluir que, a la hora de especular, Begoña Gómez lo hace en una proporción que cuadruplica a la de los caseros de la anciana muerta. Y en consecuencia, cabe inferir que es cuatro veces más buitre. Seguramente el Sindicato de Inquilinas se manifestará en breve frente al portal de la calle del Prado, donde la codiciosa Begoña tiene un piso en alquiler mucho más caro que el de la pobre Maricarmen.