Peinado quiere asegurarse de que Begoña Gómez no quebrantó las medidas cautelares
El juez Peinado ha dado cinco días de plazo a Begoña Gómez para que demuestre que sólo utilizó el pasaporte para viajar al Reino Unido a la graduación de su hija Ainhoa, como contemplaba la autorización judicial. El hecho de que en el pasaporte no hubiera registro de entrada ni salida ha llevado al juez a tomar esta decisión que, como viene siendo habitual, ha merecido las críticas e insultos de la izquierda y sus terminales mediáticas. Peinado trata, en definitiva, de asegurarse de que la mujer del presidente no estuvo en ningún otro país distinto al Reino Unido y que, en efecto, no quebró dicho permiso para salir fuera de España a otro lugar al margen de Gran Bretaña.
Es un hecho incuestionable que Pedro Sánchez y Begoña Gómez regresaron de Bristol el viernes por la tarde, porque OKDIARIO viajó en el mismo avión que el matrimonio, pero su paradero durante el fin de semana es una incógnita. Begoña Gómez, una vez regresado a España, no podía salir fuera de nuestro país bajo ninguna circunstancia, porque el permiso judicial era claro: sólo podía salir para viajar al Reino Unido a la graduación de su primogénita. Peinado quiere asegurarse de que la mujer del presidente no incumplió el mandato judicial abandonando España con destino a otro país, pues ello significaría que habría cometido un delito de quebrantamiento de medida cautelar (artículo 468 del Código Penal), lo que podría tener consecuencias penales añadidas. En todo caso, Peinado quiere asegurarse de que la polimputada mujer del presidente del Gobierno no burló el mandato judicial, algo que, en sus actuales circunstancias, sería extraordinariamente grave y, además, dejaría sin argumentos a quienes, desde el Gobierno y sus terminales mediáticas, descalificaron el primer auto de Peinado en el que impuso medidas cautelares a la esposa del jefe del Ejecutivo al considerar que existía riesgo de fuga. Ahora, Begoña Gómez tiene que demostrar que, en efecto, sólo utilizó el pasaporte para asistir a la graduación de su hija. Si así fuera, nada tiene que temer. Es tan sencillo como eso.