Muerte de un historiador

El historiador Juan Carlos Losada (1957-2026) murió hace dos meses. Me enteré ayer. O quizás antes de ayer. No lo sé. Ha sido como un mazazo. Lo descubrí un día en una librería de Sant Cugat del Vallès (Barcelona). Yo, a las librerías, voy a pasear. Es decir, a relajarme. Y también, por supuesto, a comprar libros.
Me llamó la atención España contra el Imperio Otomano. En él describía las relaciones -bélicas, por supuesto- entre ambas potencias durante cuatro siglos. Y un detalle importante: calculaba que los secuestrados por piratas berberiscos durante todo ese período ascendían a casi cuatro millones de personas. Para que luego vayamos flagelándonos.
Para evitar la compra compulsiva –y arruinarme– difícilmente adquiero al primer impulso. El volumen, sin embargo, se me quedó dando vueltas en la cabeza. Volví al establecimiento unos días después. Es otro defecto que tengo: soy honrado. Si veo una obra que me gusta, no la encargo luego por Amazon o en otro local. Vuelvo a la librería original.
A partir de aquí establecimos una relación de cierta complicidad. Descubrí que tenía otro ejemplar suyo. Como la monumental Historias de las guerras de España. Juan Carlos era gallego, pero hizo toda su carrera en Barcelona. Se licenció en Historia y luego se doctoró en 1989 con premio extraordinario.
Tenía, además de las citadas, más de una quincena de obras publicadas.
Un día estuve en su casa y me las mostró casi todas: Ideología del Ejército franquista (1939-1959), Batallas decisivas de la historia de España, San Quintín, Los generales de Flandes, De la honda a los drones, Todas las banderas, El ogro patriótico. Había escrito varias también con dos militares de la UMD: Julio Busquets y Gabriel Cardona, ambos ya fallecidos.
Lo entrevisté para mi canal de YouTube (Rius TV) media docena de veces. Hasta creé una lista de reproducción a su nombre por si gustan. Era casi un héroe para mí. Por tres razones.
Primero, porque se había dedicado a la historia militar. Una faceta de la historia que, en España, está mal vista por culpa de pronunciamientos, guerras y dictaduras. En esto los británicos lo tienen más fácil. En las dos guerras mundiales quedaron en el bando de los ganadores. Pese a que siempre digo que la historia militar no existe. Es simplemente historia. Está llena de guerras, revueltas y batallitas.
Eso, en la Cataluña oficial, ya era por sí mérito suficiente para estar en la lista negra. Nada de reconocimientos, ser profesor de universidad o ir a TV3. Además, creo que, en un Sant Jordi, lo vi firmando en la caseta de Sociedad Civil Catalana. Si hubiera publicado un ensayo sobre las gestas de los almogávares o la supuesta catalanidad de Cristóbal Colón, le caía una Creu de Sant Jordi seguro.
Juan Carlos se ha ido sin avisar, después de un cáncer fulminante de páncreas. Tenía pendiente leer su último libro, Las batallas que forjaron Europa. Precisamente colgué unos shorts de la entrevista que le había hecho meses atrás. Más que nada para incitar a su lectura en la playa o en la montaña ahora que se aproximan vacaciones. Como no era hombre de redes, se los envié.
Me extrañó su silencio porque era de los que siempre contestaba al WhatsApp. Pensé que quizá le había pasado algo e insistí. Entonces me informó su mujer sobre la triste noticia. No sabía nada. Me quedé hecho polvo. Tampoco he leído nada en prensa. Por eso, sirvan estas líneas a modo de modesto homenaje. No te molesto más, Juan Carlos. Seguro que, desde el cielo, se entiende mejor la historia y las locuras que hacemos los humanos. Te echaré en falta. Un abrazo aunque sea por escrito.