Opinión

El juego sucio en las primarias del PP

Rajoy presentó su dimisión y al día siguiente se incorporó a su plaza en el Registro de la Propiedad de Santa Pola, renunciando a sus prebendas y a su aforamiento, dejando que sea el partido el que se las apañe para encontrar a su sustituto con un complejo sistema de primarias a doble vuelta. La primera entre todos los afiliados que estén al día con sus cuotas y se inscriban, que votarán en una urna a los precandidatos a presidentes del partido y en otra a los compromisarios para un Congreso Extraordinario en el que se celebrará la segunda vuelta entre los dos precandidatos más votados. Sus 900.000 militantes se redujeron a 160.000 al corriente en sus cuotas y de estos tan sólo 66.384 se han inscrito para votar, menos del 7,5% y no llega a la mitad de sus cargos públicos.

Sáenz de Santamaría dice que se presenta con el aval de la gestión del Gobierno y cuenta con el respaldo del equipo económico de Rajoy. Cospedal tiene de su lado la fuerza del aparato del partido y presume de haber dado la cara para defender a los militantes ante los muchos casos de corrupción. Por su parte, Casado representa a los más jóvenes y pese a haber sido portavoz adjunto en el Congreso y miembro del Comité Ejecutivo Nacional aspira a representar una renovación crítica tanto con el Gobierno como con el partido. García Margallo se ve a sí mismo como un candidato de fuera del sistema. Lleva desde que salió del Gobierno contando sus discrepancias con Santamaría a cualquiera que le ponga un micrófono por delante, ya que su locuacidad es pública y notoria. Los otros dos precandidatos, García Hernández y Elio Cabanes no parecen tener opciones de llegar a la segunda vuelta.

Casado se ha quejado formalmente ante Martínez Maillo y el Comité Organizador del Congreso por las presiones que dice que existen para que militantes y compromisarios orienten su voto en un determinado sentido. También denuncia el «fuego amigo» y el «juego sucio» de las campañas contra él por el máster de la Universidad Rey Juan Carlos. Es crítico con la gestión que Cospedal ha hecho en el partido y Santamaría en el Gobierno. No comparte cómo se ha actuado en Cataluña, con la ley del aborto, con las víctimas del terrorismo y con las subidas de impuestos. Piensa que esos son los temas que han alejado a millones de votantes del PP, a los que él pretende atraer de nuevo con un discurso que más parece de alguien de Ciudadanos o de Vox que de alguien que, como él, formaba parte del grupo parlamentario que tomó esas decisiones.

Cospedal declara que siempre defendió un 155 más potente y rechaza las cesiones a los nacionalistas. Sitúa la candidatura de Casado próxima a Aznar, quien ya no está comprometido con su partido y por quien no siente simpatías, ya que lo ve más próximo a Ciudadanos y lo hace responsable de todos los casos de corrupción que ha acabado pagando Rajoy. De Santamaría, sugieren que maneja expedientes secretos con información de sus contrincantes por su pasada responsabilidad en el CNI, lo que ella niega afirmando que «puedo asegurar que a Kennedy no lo maté yo». Y, mientras, el PSOE manda a los presos etarras a casa, a los golpistas catalanes los traslada a cárceles vigiladas por ellos mismos, a lo Pablo Escobar, entrega RTVE a Podemos y nos suben los impuestos a todos, el PP a puñaladas traperas entre ellos, a ver quién es capaz de jugar más sucio para convertirse en el heredero de Rajoy.