Jetas, desahogados e incoherentes

Jetas, desahogados e incoherentes

Pablo Iglesias e Irene Montero no han renunciado en el Congreso a los 8.000 euros en dietas de manutención –“indemnización por gastos” que se perciben por el desarrollo de la actividad parlamentaria–, a pesar de haber disfrutado de sus respectivas bajas de paternidad y maternidad durante varias semanas. Un trámite, sencillo y coherente –probablemente demasiado para ellos–, que podrían haber llevado a cabo, siguiendo el ejemplo de Teresa Rodríguez, su compañera y diputada en el Parlamento de Andalucía, que dejará de ingresar de manera voluntaria los 1.000 euros mensuales durante las 16 semanas que dure su permiso de maternidad.

Los líderes podemitas, que hace demasiado tiempo abandonaron sus proclamas comunistas para engrosar las filas capitalistas, se están convirtiendo en la deshonra de los militantes y los dirigentes morados de otras regiones de España. Con estos detalles cicateros y sus gustos burgueses, Montero e Iglesias están despojando a sus dirigentes nacionales y autonómicos del argumentario con el que concurrieron a las elecciones. Recuérdese que en el debate de investidura de Andalucía hace apenas un mes, la podemita Teresa Rodríguez fue verbalmente noqueada por Juan Manuel Moreno Bonilla, el presidente de la Junta, cuando la líder de Podemos en la región andaluza acusó al Gobierno del PP de salvaguardar únicamente el bienestar de los adinerados. “Me habla de los sin hogar cuando su líder vive en un casoplón con lago artificial”, expuso el popular sin que Rodríguez pudiera apenas defenderse.

Negar el libre mercado y exigir una intervención del Estado en el precio de los alquileres en el pacto de los Presupuestos con Pedro Sánchez, erigirse como el defensor de la clase obrera o pretender combatir los privilegios de la llamada casta cuando se reside en una vivienda de 2.300 metros cuadrados con una hipoteca de más de 600.000 euros es una desfachatez. Vanagloriarse de dar ejemplo de conciliación al dividir el cuidado de sus hijos cuando Iglesias se salta el permiso de paternidad para reunirse con el Gobierno es de un cinismo desmedido. No rehusar de las dietas de manutención cuando no se está desempeñando actividad alguna es parasitar las instituciones. Una vez más, y ya se cuentan por miles, Iglesias y Montero han vuelto a evidenciar su obtusa demagogia.

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