La insoportable degradación de TVE
El sanchismo ha llevado a TVE a la cumbre de la degradación, ya no sólo por la okupación que el Gobierno hace de la televisión pública española (la última entrevista a Pedro Sánchez demuestra hasta qué punto el Ejecutivo ha convertido el ente en un coto privado al servicio de sus intereses políticos), sino porque el director de TVE, José Pablo López, se ha entregado a productoras externas afines, generando un clima irrespirable entre los trabajadores. Hay que decir, en todo caso, que el Consejo de Informativos, muy crítico con la actual dirección, responde también a sus particulares intereses y nunca ondeó la bandera de la independencia cuando esta ya daba señales claras de verse amenazada.
Por decirlo de forma clara: ni la dirección ni el Consejo de Informativos defienden la libertad y el derecho a la información, por lo que la guerra que mantienen responde a una lucha de poder en la que los que menos cuentan —no nos engañemos— son los ciudadanos. Lo ocurrido el miércoles es la apoteosis del desmadre en la televisión pública: el Consejo había criticado el formato de la entrevista a Pedro Sánchez por entender que debería hacerse en un espacio de los Servicios Informativos; denuncia esta que formaba parte de la pieza de la responsable de la información de Moncloa en TVE que iba a ser emitida en el Telediario.
Sin embargo, por presiones de la dirección, esa mención al malestar del Consejo de Informativos fue censurada, provocando la airada protesta de los trabajadores prácticamente en directo. Lo que está ocurriendo en RTVE, más allá de la guerra de intereses, es la prueba del nueve de que este Gobierno ha abdicado de su obligación de que TVE preste un servicio público para convertirla en un arma partidista, en un instrumento de poder. Dentro de la casa la situación es bélica; fuera, en Moncloa, han hecho de la televisión pública su casa.