Opinión

En España, la izquierda está más cerca de quienes desatan la violencia que de la Policía

Aunque Telegram ha cerrado los canales de Blocus BCN tras la solicitud de los Mossos d’Esquadra a la Unidad Nacional de Retirada de Contenidos Ilícitos en Internet (UNECI), grupos de saqueadores franceses están animando, a través de WhatsApp, a saquear Barcelona este fin de semana, sumándose a los actos de violencia y pillaje fomentados por Blocus para las próximas fechas.

Hay una diferencia fundamental en la violencia global que se extiende por distintas ciudades de la UE como un reguero de pólvora. Y tiene que ver, básicamente, con el papel que los gobiernos de la UE confieren a sus respectivas fuerzas del orden. Ni en Francia, ni en Italia, ni en Alemania o Portugal, donde se han producido estallidos de violencia, a sus gobiernos les ha temblado el pulso a la hora de trasladar a sus policías la necesidad de reprimir la violencia con todos los medios a su alcance, sin perderse en disquisiciones absurdas sobre la proporcionalidad en la respuesta de los agentes.

Aquí es distinto, porque las formaciones de extrema izquierda que mantienen al Gobierno de Pedro Sánchez están, sin duda, más cerca de quienes prenden las calles que de la Policía. Y ejemplos los hay muy recientes: en La Coruña, Avilés o Mahón, por ejemplo, la izquierda ha criticado la actuación policial frente a la violencia de quienes trataron de impedir los mitines de Vox. Es, sin duda, una diferencia sustancial.

Aquí lo que se cuestiona no es la violencia desatada en las manifestaciones y concentraciones, siempre que las convoquen grupos de izquierda, pero sí la respuesta policial. Lo que es todo un incentivo a los radicales para que «no haya paz en las calles», expresión surgida de los labios de una dirigente de Más Madrid. La tolerancia cero de Meloni, por ejemplo, frente a los violentos, contrasta con la tolerancia diez de Pedro Sánchez. Lo que nos convierte, como sociedad, en mucho más vulnerables.