Afiliados a la mentira
Imagina levantarte, como cada lunes, a primera hora de la mañana para iniciar una nueva semana laboral, siete días interminables en los que pierdes la cuenta del número de horas echadas, las oficiales y las que nunca te pagan pero haces para demostrar tu fidelidad a la empresa que realmente odias. Imagina que esas horas pertenecen en realidad a tus cuatro trabajos temporales, que encadenas como forma de autoconvencerte de que España no está tan mal porque al menos no gobierna la ultraderecha. Y que no llegas a fin de mes porque Israel y Trump te ponen la cesta de la compra por las nubes, mientras haces encaje de bolillos con tus cuatro nóminas para poder pagar la luz, el gas, el recibo del agua y el alquiler de la casa, sin que te pongas a buscar una quinta ocupación para obtener ese sueldo extra que las guerras de Ucrania e Irán te han robado.
Imaginándote todo eso, de repente sale el líder todopoderoso de Moncloa vestido de Fidel Castro preartrítico para anunciarte, a modo de performance bolivariana enfundado con la camiseta nacional, que en realidad no eres un trabajador, sino cuatro. Es decir, que ya no eres tú y tus circunstancias laborales, sino tú y tus afiliaciones obreras. Porque a la zurdoesfera no sólo se le da bien retorcer la historia, como bien sabes y sufres (quizá hasta practiques), sino también las matemáticas. Y donde hay afiliaciones, la izquierda cuenta afiliados. Así que, estimado pluriempleado víctima del socialismo económico que nos gobierna, ahora que ya no eres un trabajador sino cuatro, tienes derecho a cuatro pensiones el día que te jubiles (con el socialismo gobernando tardará, ten paciencia), y te hacen descuento por cuatro en los cines y museos gracias al bono compra votos. Puedes, incluso, recibir hasta cuatro ayudas del mismo chiringuito ideológico. Hay tantos montados por la izquierda caviar que te vas a hartar a recibirlas, aunque esas dádivas estén al mismo nombre. Será por dinero.
Y así, querido trabajador por cuenta ajena o autónomo multifacético, el Gobierno construye el neolenguaje con el que engatusa a mentes como la tuya. Te dice el señor uniformado a lo Chávez y Maduro que hay veintidós millones de afiliados por sus santas narices de autócrata. Y tú te lo crees porque para eso consumes RTVE, centro neurálgico del bulo, perdón, de la verdad y nada más que la verdad. Y al igual que sus referentes caribeños, te vende progreso donde sólo avanza la pobreza. Y entonces, la mentira se convierte en verdad, la persona normal se llama facha y las afiliaciones se convierten en afiliados, porque el progreso no se consigue consumiendo realidades, sino relatos.
Así que, estimado trabajador múltiple, cuando el bulócrata de Moncloa y sus repetidores en cabestrillo lancen una nueva medida con sonrisa pomposa y retórica triunfante, relee a Orwell, pásate un ratito por los escritos de Ayn Rand y visita a Hayek para entender por qué has decidido construirte tu propio camino de servidumbre, afiliado a unas ideas que te quieren dependiente del Estado/Gobierno/Partido mientras tratan de convencerte de que la miseria es por tu bien.
Y si aún aplaudes a los que te dicen que la culpa de que tengas cuatro trabajos es del malvado capitalismo y del liberalismo atroz, te daremos por perdido. Y entonces sí, serás un afiliado más, uno de verdad, al pesebre mejor construido de la humanidad con la propaganda más exitosa de la historia. Y de ahí sólo se sale de dos formas: o huyendo para salvar tu vida, o resignado a ser pobre. Pero sonríe, que al menos tienes cuatro trabajos para que la cueva de Alí Ferraz, a la que tú llamas PSOE, te siga robando la mitad de tu dignidad mensual por eso que tú también llamas justicia social.