Andalucía necesita ‘desinfectarse’
Son ya 40 años los que el Partido Socialista lleva gobernando la región de Andalucía. Sí, casi los mismos que estuvo el dictador Francisco Franco al frente de su régimen en España. Es, sin duda, un síntoma de que algo no funciona. No es normal que un partido, de alguna manera, patrimonialice de manera tan permanente la institución del Gobierno de Andalucía.
Una muestra clara de las dificultades que posiblemente tengan otras formaciones políticas y de lo atado, y bien atado, que puede que lo tenga la formación socialista en esa región. Y esto no es sencillamente un análisis hecho al albur de las opiniones que pudiera suscitar, sino a propósito de unos datos desalentadores que nos dan desde la Comisión Europea, donde señalan que la región con más corrupción de España es la andaluza.
Esos mismos datos demuestran que, a pesar de ser una de las poblaciones con más habitantes de España, los sueldos medios son tan bajos como en casi ningún otro lugar. A pesar del problema, resulta casi lógico —triste lógica— si tenemos en cuenta el bajo nivel de inversiones y las dificultades a la hora de poder avanzar en cuestiones fundamentales como son la educación o la sanidad pública.
Sí, lo cierto es que a pesar de que el Partido Socialista lleva 40 años en Andalucía y esta región podría haberse convertido en un referente a la hora de innovar en cuestiones sociales, en cuestiones de derechos civiles y libertades, por desgracia, es una de las que se encuentra a la cola en este tipo de datos y en este de tipo de cuestiones.
Lo último en Opinión
Últimas noticias
-
La Policía de Marlaska reprime a golpes y con pelotas de goma a los ceutíes que impedían la entrada de una ONG proetarra
-
Jornada 7 de la Liga: resumen de todos los partidos
-
Evenepoel vuela en la contrarreloj para ganar su cuarto Mundial consecutivo
-
Laprovíttola se hace gigante ante un Barça inmaduro y el Joventut gana la Supercopa en Badalona
-
Muere Florentino, el padre de Rafael Amargo, tras un delicado periodo de salud: «Me apretaste la mano más fuerte que yo»