A la derecha y al centroderecha los han votado para entenderse

A la derecha y al centroderecha los han votado para entenderse
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Los ciudadanos mandaron un mensaje claro desde Andalucía: la derecha y el centroderecha deben entenderse. Hastiados por la corrupción del régimen socialista-peronista que ha carcomido la región durante casi cuatro décadas, con el futuro hipotecado por los 900.000 desempleados y con una honda preocupación a nivel nacional debido a un Gobierno que está secuestrado por los golpistas, los andaluces lanzaron un mandato inexcusable que debe ser atendido tanto por Partido Popular como por Ciudadanos y también por VOX. Estas tres fuerzas suman 59 de los 109 escaños que conforman el Parlamento andaluz. Por lo tanto, muy por encima de la mayoría absoluta que marca la cifra de 55 y con la obligación política, ética y moral de sacar adelante la región. En ese sentido, ninguno de los tres partidos puede escatimar responsabilidad ni altura de miras.

Para empezar, porque estarían traicionando su propio ideario y, para terminar, porque sus resultados en las próximas citas electorales se verían gravemente mermados. Los españoles están cansados del buenismo político e institucional que ha provocado que la unidad de España esté en entredicho por la connivencia del PSOE con los golpistas y por las veleidades populistas de sus socios de Podemos. La prueba es que ambas formaciones han perdido una suma importante de votos —los peores resultados de los socialistas allí en toda su historia— en las últimas elecciones andaluzas. Por lo tanto, PP, Ciudadanos y Vox tienen que posibilitar un cambio imprescindible para la región. Un cambio que demuestre el compromiso de los partidos dirigidos por Pablo Casado, Albert Rivera y Santiago Abascal con España y para España y que, de esa manera, la alianza se pueda extrapolar a nivel nacional.

Sería la mejor manera, unidos y en las urnas, de acabar con la Presidencia fake de un Pedro Sánchez que, sin ganar ni un solo comicio, se ha agarrado al sillón como si ya estuviera imbuido del síndrome de La Moncloa, obsesionado por decirle a todo el mundo que él es el “presidente” de un país caracterizado por el desgobierno y las irregularidades de los componentes del Ejecutivo. Por todo ello, ninguna de las tres fuerzas de derecha y centroderecha deben dar la más mínima opción al PSOE de Susana Díaz, ya que sería lo mismo que fortalecer el Gobierno de Sánchez, apoyar a los causantes de los EREs y de la llegada masiva de inmigrantes ilegales. En definitiva, unos irresponsables. Andalucía debe cambiar, España debe cambiar… y ahora la oportunidad de empezar a hacerlo está servida en bandeja.

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