Nuevo impuesto a los coches eléctricos: el Reino Unido implantará el pago por kilómetro recorrido
El sistema cobrará 0,024 euros por km en eléctricos puros y 0,013 en híbridos enchufables británicos
La medida busca recaudar más de 1.255 millones de euros anuales y equilibrar las arcas públicas
El pago por kilómetro llegará a Reino Unido para los vehículos eléctricos, momento en el que se marcará un punto de inflexión en la fiscalidad del transporte británico a los coches cero emisiones.
El Gobierno de Keir Starmer confirmó que desde abril de 2028 los propietarios de coches eléctricos asumirán un cobro obligatorio según la distancia recorrida, poniendo fin al periodo en el que conducir sin emisiones prácticamente no tenía costes fiscales de uso. La medida responde directamente a la caída continua de ingresos por impuestos sobre combustibles fósiles.
Los conductores de vehículos eléctricos puros pagarán 3 peniques por milla recorrida, lo que equivale a 0,024 euros por kilómetro al cambio actual. Los híbridos enchufables, por su parte, tendrán una tarifa reducida de 1,5 peniques por milla, aproximadamente 0,013 euros por kilómetro. Estas tarifas se vincularán a la inflación, subiendo o bajando con ella en años posteriores.
Objetivo recaudatorio millonario
La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria británica estima que el pago por kilómetro generará más de 1.100 millones de libras el primer año de aplicación, cifra que se traduce en aproximadamente 1.255 millones de euros.
Para el periodo fiscal 2030-2031, cuando se espera una mayor penetración de vehículos eléctricos, la recaudación podría alcanzar los 1.900 millones de libras anuales, unos 2.167 millones de euros, siempre que el ritmo de adopción de coches eléctricos mantenga su tendencia ascendente actual. Un conductor medio que recorra aproximadamente 13.700 kilómetros anuales pagará alrededor de 272 euros al año solo por este concepto.
El organismo independiente señala que esta cantidad representa aproximadamente la mitad del impuesto sobre combustible que abonan los conductores de vehículos de gasolina por recorrer la misma distancia. Sin embargo, algunas voces críticas advierten que el nuevo pago por kilómetro podría frenar temporalmente la compra de modelos eléctricos.
Incertidumbre en el método de control
De momento, el Ejecutivo británico no ha precisado todavía cómo registrará con exactitud la distancia recorrida por cada vehículo. El sistema de pago por kilómetro podría basarse en datos del propio vehículo, en controles periódicos durante la inspección técnica obligatoria o en un mecanismo híbrido.
El Gobierno reconoce abiertamente que los odómetros (instrumento que mide y registra la distancia total recorrida por un vehículo) pueden ser manipulados y busca fórmulas para mitigar este problema antes de la entrada en vigor.
La falta de concreción genera inquietud en un mercado sensible a cambios fiscales. Modelos similares ya funcionan en regiones como Oregón en Estados Unidos o Nueva Zelanda, aunque su aplicación y seguimiento varían. El reto británico es trasladar esa experiencia a un parque automovilístico mucho mayor, en plena transición tecnológica y con objetivos climáticos ambiciosos.
Ayudas prolongadas y ajustes complementarios
Para suavizar el impacto del pago por kilómetro, el Gobierno elevará en 2026 el umbral del recargo sobre vehículos caros dentro del impuesto de circulación. El límite pasará de 40.000 a 50.000 libras, retrasando recargos adicionales para modelos como el Tesla Model Y o el Kia EV6.
Además, las ayudas a la compra de eléctricos se extenderán hasta el periodo 2029-2030, con subvenciones que podrán alcanzar las 3.750 libras, unos 4.280 euros, lo que supondrá alrededor de 342 millones de euros anuales.
Reacciones divididas del sector
La Sociedad de Fabricantes y Comerciantes de Vehículos británica considera el pago por kilómetro como «la medida equivocada en el momento equivocado», argumentando que podría desalentar a consumidores justo cuando Reino Unido aspira a convertirse en referente de tecnología verde.
La Oficina de Responsabilidad Presupuestaria calcula un impacto negativo de 440.000 ventas menos de coches eléctricos, aunque otras políticas gubernamentales podrían compensar alrededor de 320.000 unidades.
El reto de abandonar la combustión
El Gobierno británico busca equilibrar dos movimientos contradictorios: sostener la adopción del vehículo eléctrico mientras garantiza ingresos estables para las arcas públicas.
Con esta decisión, Reino Unido se adelanta cinco años a la prohibición de venta de coches de combustión prevista en la Unión Europea para 2035, situándose en el centro del debate europeo sobre cómo financiar el transporte en un futuro menos dependiente del combustible tradicional.
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