Prohibición carne

Ámsterdam dice adiós al consumo de carne: la ciudad holandesa prohibirá que se publicite en sus calles

La capital holandesa se convierte en la primera del mundo en vetar los anuncios de productos cárnicos

Entre los argumentos está el de que los alimentos de origen animal emiten el doble de gases de efecto invernadero que los de origen vegetal

La medida incluye también el veto a los anuncios de combustibles fósiles, vuelos comerciales, cruceros y vehículos con motor de gasolina

  • Antonio Quilis
  • Periodista especializado en información medioambiental desde hace más de 20 años y ahora director de OKGREEN en OKDIARIO. Anteriormente director de El Mundo Ecológico. Colaborador en temas de medioambiente, ecología y sostenibilidad en Cadena Ser.

La publicidad de carne en Ámsterdam tiene los días contados. La capital de los Países Bajos se convertirá en la primera ciudad del mundo en prohibir los anuncios de productos cárnicos en espacios públicos, una medida histórica que entrará en vigor el próximo 1 de mayo de 2026.

El ayuntamiento argumenta que con esta decisión busca fomentar hábitos alimentarios más saludables y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción ganadera.

El consistorio de Ámsterdam aprobó la prohibición de la publicidad de carne mediante una ordenanza municipal que fue presentada conjuntamente por el Partido por los Animales y el partido Verde/Izquierda. La votación resultó favorable con 27 votos a favor de los 45 escaños que componen el consejo municipal, lo que refleja un amplio consenso político en torno a esta medida pionera en Europa y en el mundo.

Vallas y marquesinas

La prohibición afectará exclusivamente a los espacios públicos controlados por el municipio, incluyendo vallas publicitarias, marquesinas de autobús, estaciones de metro y mobiliario urbano. Los comerciantes podrán seguir anunciando sus productos en sus propios establecimientos, por lo que carnicerías y restaurantes mantendrán su capacidad de promoción dentro de sus locales.

Además de la publicidad de carne en Ámsterdam, la medida incluye también el veto a los anuncios de combustibles fósiles, vuelos comerciales, cruceros y vehículos con motor de gasolina. Esta ordenanza convierte a la capital holandesa en la novena ciudad de los Países Bajos en incorporar restricciones similares a su marco normativo local, siguiendo el camino iniciado por otras urbes del país.

Objetivo climático

La decisión respalda el objetivo actual de Ámsterdam de lograr que la dieta de sus ciudadanos sea un 50% vegetal para el año 2050. Las autoridades municipales consideran que limitar la exposición publicitaria a productos de origen animal contribuirá a modificar los patrones de consumo de la población hacia opciones más sostenibles y saludables.

Joey Cramer, director de ProVeg Países Bajos, ha celebrado esta iniciativa destacando que la mayor parte de las emisiones de carbono del sistema alimentario provienen de la producción de carne. Este cambio en la dieta no sólo beneficia al clima, sino también a la salud de las personas y al bienestar animal, según manifestó el representante de la organización internacional por la conciencia alimentaria.

Anuncio de carne. (Foto: Proveg).

Respaldo científico

Un estudio publicado en la revista Nature Food en 2021 respalda con datos contundentes la decisión adoptada por el ayuntamiento holandés. La investigación, liderada por científicos de la Universidad de Illinois, determinó que las emisiones globales de gases de efecto invernadero procedentes de alimentos de origen animal son el doble que las generadas por alimentos de origen vegetal, alcanzando el 57% del total de emisiones del sistema alimentario.

Según los datos de este estudio, la producción mundial de alimentos genera aproximadamente 17.318 millones de toneladas de CO₂ equivalente al año. De esta cifra, la carne de vacuno representa por sí sola el 25% de las emisiones, mientras que el arroz constituye el 12% en el caso de los alimentos vegetales, lo que evidencia el desequilibrio entre ambos tipos de producción.

Precedente holandés

Ámsterdam no es la primera ciudad holandesa en adoptar restricciones a la publicidad de carne, aunque sí la primera capital mundial en hacerlo. En 2022, la localidad de Haarlem se convirtió en la pionera a nivel global al implementar una prohibición similar que sirvió de modelo para otras ciudades del país, incluyendo La Haya, Utrecht, Delft y Nijmegen.

El consistorio de La Haya aprobó en 2024 una ordenanza que prohíbe la publicidad de combustibles fósiles y productos con uso intensivo de carbono, incluyendo vuelos, cruceros y coches híbridos. En abril de 2025, un tribunal holandés ratificó la legalidad de estas restricciones frente a las demandas interpuestas por empresas del sector publicitario, sentando un precedente judicial favorable.

Impacto limitado

A pesar de su relevancia simbólica y política, el impacto económico inmediato de la prohibición de la publicidad de carne en Ámsterdam será relativamente modesto. Según datos proporcionados por la concejala de espacios públicos, Melanie van der Horst, los anuncios de productos cárnicos representan apenas el 0,1% del total de la publicidad exterior en la ciudad.

La publicidad relacionada con combustibles fósiles supone un porcentaje mayor, alcanzando el 4,3% del mercado publicitario exterior de Ámsterdam. Van der Horst, líder local del partido D66, advirtió durante el debate municipal que la implementación de la prohibición podría generar conflictos con contratos publicitarios existentes, algunos de los cuales tienen una duración de diez años o más.

Movimiento internacional

La decisión de Ámsterdam se enmarca en un movimiento internacional que agrupa a más de 50 ciudades comprometidas con limitar la publicidad de productos perjudiciales para el clima, desde Estocolmo hasta Sídney. Este modelo de política pública se inspira en las restricciones aplicadas durante décadas a la publicidad del tabaco, respaldadas por el Convenio Marco de la Organización Mundial de la Salud.

Francia se convirtió en 2022 en el primer país del mundo en prohibir a nivel nacional los anuncios de combustibles fósiles, aunque la normativa francesa mantiene excepciones para el gas y permite la publicidad en contextos de patrocinio de eventos. En España, el Ministerio de Consumo trabaja en un borrador de Ley de Consumo Sostenible que contempla restricciones similares para combatir el ecopostureo.

Reacción favorable

La organización ProVeg España también ha celebrado la prohibición de la publicidad de carne en Ámsterdam, considerándola un precedente positivo y un ejemplo a seguir para otros países. Verónica Larco, directora de comunicación de ProVeg España, destacó que estas medidas están ampliamente respaldadas por datos científicos que demuestran el impacto ambiental de la producción ganadera industrial.

En los Países Bajos, las investigaciones realizadas por ProVeg International revelan que la mayoría de los consumidores holandeses apoyan la transición hacia una alimentación más basada en vegetales. Actualmente, el consumo de proteínas en el país se sitúa en torno al 60% de origen animal, muy lejos del equilibrio recomendado por el Consejo de Salud holandés, que establece un 40% animal frente al 60% vegetal.

Debate abierto

La prohibición de la publicidad de carne en Ámsterdam ha generado también voces críticas entre algunos sectores empresariales y asociaciones publicitarias, que consideran la medida simbólica o potencialmente problemática desde el punto de vista legal. Algunos representantes del sector advierten sobre posibles restricciones a la libertad comercial y la competencia entre empresas.

Los defensores de la medida argumentan que la transformación de los espacios públicos contribuye a concienciar a la población sobre el impacto climático de sus decisiones de consumo. La ministra de Clima holandesa, Sophie Hermans, se ha mostrado contraria a una regulación a nivel nacional, prefiriendo que sean los municipios quienes decidan sobre estas restricciones según sus propias prioridades locales.