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Los zoólogos no dan crédito: han documentado por primera vez a pumas cazando pingüinos en Argentina

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Los pingüinos de Magallanes son una especie clásica del litoral patagónico. Estos crían en colonias enormes, se mueven entre el mar y la tierra constantemente y sobreviven en un entorno marcado por los vientos y la escasez.

El cambio climático y la presión de los depredadores marinos suelen ser el principal problema que enfrentan los pingüinos, pero en este caso se suma un felino inesperado.

Según el estudio liderado por Mitchell W. Serota, la nueva amenaza es el puma (Puma concolor). La investigación, publicada en Proceedings of the Royal Society B, documenta por primera vez a pumas cazando pingüinos en Argentina, un escenario que demuestra cómo ha cambiado el paisaje.

Científicos capturan por primera vez pumas cazando pingüinos en Argentina

El trabajo se centra en el Parque Nacional Monte León, en la provincia de Santa Cruz. Allí existe una colonia reproductora de pingüinos de Magallanes que se concentra en un tramo costero muy concreto. Durante la época de cría, entre septiembre y abril, miles de aves permanecen en tierra y dejan una oportunidad evidente para cualquier depredador terrestre que aproveche la oportunidad.

Los investigadores siguieron a 14 pumas adultos con collares GPS entre 2019 y 2023 y cruzaron esa información con cámaras trampa instaladas en el parque. Además, revisaron agrupaciones de puntos GPS para localizar posibles capturas y confirmaron restos de pingüino en zonas de actividad de algunos individuos. Lo más importante es que no se trata de una anécdota de un ejemplar «especialista», sino de un patrón que aparece repetido en torno a la colonia.

Algo curioso que han descubierto es el cambio de comportamiento. Cuando los pingüinos están presentes, varios pumas se mueven menos, recortan su radio de acción y vuelven una y otra vez a la misma franja cercana a la costa. Cuando llega el invierno y los pingüinos se marchan mar adentro, esos mismos pumas amplían recorridos y retoman con más peso presas habituales como guanacos, choiques o liebres europeas.

En paralelo, el estudio registra más encuentros entre pumas cerca de la colonia. Habla de 295 interacciones durante el periodo analizado, con una concentración notable a menos de un kilómetro del área de nidificación.

Qué efectos tiene la presencia del puma sobre los pingüinos y el parque

De momento, los autores no describen un desplome inmediato. Con los niveles actuales, la población reproductora parece capaz de soportar esa presión. Aun así, no debe verse como un «problema resuelto». La depredación en tierra añade una pieza nueva a un sistema ya estresado por factores marinos, y el efecto real puede aparecer más adelante.

La segunda pregunta apunta al parque entero. Si algunos pumas se «anclan» a la costa cuando hay pingüinos, el reparto del riesgo cambia para el resto de presas. Esto podría suponer un respiro para herbívoros en ciertos momentos, mientras otras zonas reciben más presión cuando los pingüinos desaparecen y los felinos vuelven a moverse.

También está la cuestión de la densidad. El estudio calcula unos 13 pumas por cada 100 km², una cifra elevada frente a otras zonas. No se explica sólo por los pingüinos: el parque ofrece presas abundantes y no hay caza humana.