Uno de los árboles más imponentes de Asturias está al pie de una pintoresca ermita y tiene más de 1000 años
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España alberga algunos de los espacios naturales más reconocidos de toda Europa, y entre ellos descansan varios ejemplares arbóreos que han sobrevivido al paso del tiempo. Dentro de este contexto, figuran de forma destacada los árboles más imponentes de Asturias, ya que forman parte del patrimonio natural protegido por su singularidad biológica y su valor cultural.
En zonas rurales del interior asturiano, muchos de estos árboles aparecen asociados a iglesias, ermitas o antiguos asentamientos humanos. Esa relación entre naturaleza y uso social se mantiene visible hoy en día y explica por qué algunos ejemplares siguen siendo objeto de estudios, planes de conservación y referencias históricas documentadas.
¿Cuál es uno de los árboles más imponentes de Asturias y que tiene más de 1000 años?
En la localidad de Bermiego, a unos 750 metros de altitud y en la falda occidental de la sierra del Aramo, se encuentra uno de los árboles más imponentes de Asturias.
Se trata de un tejo de la especie Taxus baccata, ubicado dentro del recinto de la iglesia de Santa María y ligeramente separado del núcleo del pueblo.
El tejo de Bermiego fue declarado Monumento Natural el 27 de abril de 1995, quedando así incluido en el Plan de Recursos Naturales del Principado.
Aunque no existen estudios definitivos que confirmen su edad exacta, distintas estimaciones sitúan su origen en torno al milenio de vida, lo que lo posiciona como uno de los más antiguos no solo de Asturias, sino también del contexto europeo.
Podría afirmarse así que la sombra que otorga este tejo fue lugar de reunión sagrada desde tiempos celtas.
Características del tejo de Bermiego
Por empezar, este tejo destaca por unas proporciones poco habituales. Su altura ronda los 11 a 13 metros, mientras que el perímetro del tronco alcanza entre 6,5 y 7 metros. La copa, casi circular, se extiende hasta los 15 metros de diámetro, generando una cobertura vegetal amplia y muy definida.
La morfología del árbol ha sido descrita como equilibrada, con un tronco de crecimiento lento y un sistema radicular superficial. Esta última característica explica la necesidad de proteger el suelo circundante, ya que la compactación de la tierra puede afectar de forma directa a su estado de conservación.
El ejemplar es conocido popularmente como ‘Teixu l’Iglesia’, denominación ligada a su proximidad al templo parroquial.
Protección y actuaciones para conservar al tejo de Bermiego
El estado de conservación de los árboles más imponentes de Asturias exige intervenciones periódicas, especialmente en aquellos con gran afluencia de visitantes. En el caso del tejo de Bermiego, técnicos del Parque Natural de Las Ubiñas-La Mesa han llevado a cabo trabajos específicos para mejorar su entorno inmediato.
Las actuaciones incluyeron el aireado del suelo, la eliminación de hiedras y maleza, y la instalación de un cierre perimetral más amplio y no invasivo. Este vallado, señalizado y sin perforaciones en el terreno, busca evitar el pisoteo continuado y proteger las raíces, especialmente sensibles.
No se añadió tierra nueva para no aumentar la compactación y se reforzó la cartelería informativa orientada a la preservación del espacio.
Además, el Ayuntamiento de Quirós prevé el desbroce de fincas colindantes y la instalación de accesos controlados para impedir la entrada de vehículos a las inmediaciones del árbol, una práctica detectada en los últimos años.
Historia, simbolismo y contexto cultural detrás de uno de los árboles más imponentes de Asturias
La relevancia de este ejemplar se explica por su contexto histórico. La primera referencia documental a Bermiego data del año 857, lo que sugiere que el tejo pudo ser testigo directo de la evolución de la parroquia durante al menos un milenio.
En las cercanías se han localizado indicios de un recinto castreño, el Cantu de lo Maedos, asociado a antiguos lugares de culto prerromanos.
A su vez, el tejo ha sido considerado un árbol simbólico en diversas culturas europeas. En el ámbito asturiano, su presencia junto a ermitas refuerza la continuidad entre espacios paganos y cristianos.
Todas las partes del Taxus baccata, salvo el arilo del fruto, contienen taxina, una sustancia tóxica que ha alimentado interpretaciones históricas sobre su uso ritual y militar.
Hoy, el tejo de Bermiego continúa formando parte del paisaje social del concejo y concentra buena parte de la atención de visitantes y estudiosos.
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