Naturaleza
Mosquitos

Suena inquietante, pero tiene una explicación biológica: los mosquitos quieren más sangre humana que nunca

  • Betania Vidal
  • Redactora y analista de contenidos SEO especialista en bienestar, psicología, traducción, creación de sitios web y liderazgo de proyectos online.

Si tienes la sensación de que cada verano los mosquitos te buscan con más insistencia, no es solo cosa tuya. Detrás de esa percepción hay cambios reales en su comportamiento que están ligados a cómo estamos transformando los ecosistemas que compartimos con ellos.

Un estudio reciente muestra que algunos mosquitos se alimentan de sangre humana con más frecuencia que antes. Esto se debe a que su entorno ya no les ofrece las mismas opciones. Cuando desaparecen animales y plantas, estos insectos se adaptan y buscan lo que tienen más cerca.

La investigación, publicada en la revista científica Frontiers in Ecology and Evolution, se ha centrado en zonas de Brasil muy afectadas por la presión humana. Sus resultados ayudan a entender por qué los mosquitos están más presentes en nuestra vida diaria y qué implica eso para la salud.

Los mosquitos están buscando más sangre humana

El trabajo se llevó a cabo en dos reservas del estado de Río de Janeiro, donde los investigadores capturaron mosquitos durante el periodo crepuscular, cuando suelen estar más activos. En el laboratorio analizaron el ADN de la sangre ingerida por las hembras para identificar de qué animales se habían alimentado.

De más de 1.700 ejemplares recogidos, solo una parte contenía sangre reciente. Aun así, los datos fueron claros. Una proporción significativa se había alimentado de humanos, por delante de aves, anfibios o pequeños mamíferos.

Los resultados muestran que, cuando los animales silvestres escasean, los mosquitos no dudan en cambiar de huésped. Se trata de una respuesta directa a la disponibilidad. Si hay personas cerca y pocos animales, la elección es simple.

Los  autores subrayan que el comportamiento de estos insectos es flexible. Algunas especies pueden tener tendencias innatas, pero la cercanía y la abundancia de posibles huéspedes tienen más impacto en la decisión final.

Cómo puede afectarnos este cambio en los mosquitos

Los mosquitos son vectores de enfermedades como el dengue, el zika o la fiebre amarilla. Cuando se alimentan más de humanos, aumenta la probabilidad de que estos virus circulen con mayor facilidad.

La pérdida de biodiversidad juega un papel central. A medida que los bosques se fragmentan y las zonas naturales se reducen, muchas especies desaparecen o se alejan. Los mosquitos, en cambio, se adaptan bien a entornos alterados y encuentran en las personas una fuente de sangre constante.

Para los investigadores, este tipo de estudios sirve como señal de alerta. Detectar una mayor dependencia de la sangre humana en una zona concreta puede anticipar un mayor riesgo de transmisión de enfermedades y ayudar a tomar medidas preventivas antes de que aparezcan brotes.

El trabajo también deja claro que no basta con combatir al mosquito de manera aislada. La forma en que usamos el territorio, cómo conservamos los ecosistemas y qué espacio dejamos a otras especies influyen directamente en nuestra exposición a estos insectos.

Lo que ocurre con los mosquitos es un reflejo de algo más amplio que ocurre en nuestros ecosistemas: cuando el equilibrio natural se rompe, las consecuencias llegan hasta nosotros, y muchas veces pueden implicar riesgos de salud.