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Ricardo, cetrero experto en caza, no se muerde la lengua: «Lo siento pero ir a matar perdices de granja no es cazar»

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Para quienes practican la cetrería, salir al campo sigue siendo uno de los momentos más esperados de la semana. Al final, no importa tanto el día ni el resultado. Importa el hecho de estar ahí, caminar, observar y dejar que todo ocurra a su ritmo.

Sin embargo, hay quienes aseguran que la jornada sólo es buena si se consigue cazar, tiene que ser mucho y nunca se puede llegar con las manos vacías. Ese tipo de visión es la que mantienen muchos círculos, pero según este experto es precisamente lo que hace que se pierda la esencia de esta práctica.

Este experto asegura que ir a matar perdices de granja no es cazar

Ricardo, cetrero aragonés y conocido en redes como @naturalezaragon, se muestra claro en un vídeo de TikTok al hablar de quienes pagan por soltar perdices de granja y abatirlas sin apenas dificultad: «Lo siento, pero esa no es la verdadera esencia de la caza».

Según explica, la clave está en la incertidumbre. «Salir sin saber si vas a cazar o no es lo que llena el corazón de un cazador», asegura. Para él, cuando uno ya sabe que va a matar, la ilusión desaparece. Y sin ilusión, la jornada pierde gran parte de su sentido.

Ricardo recuerda cómo esa emoción marcó su infancia. «Con diez años nos levantábamos cada domingo a las cinco de la mañana, casi sin poder dormir», cuenta. La mayoría de aquellos días terminaban sin resultado, pero eso no importaba. «La ilusión de que tal vez habría posibilidad de cazar era suficiente», destaca.

Cada jornada dejaba huella, incluso cuando no se cobraba nada. «No olvidaré ninguno de esos días», asegura, recordando escenas tan simples como ver escapar una liebre a los pies. Para él, ahí estaba la auténtica esencia de la caza, en lo imprevisible y en lo que no se puede comprar.

Además, advierte de un cambio que ha visto repetirse con el paso del tiempo. «A medida que creces, tienes más oportunidades y mejores zonas», explica, pero añade que muchas veces esa evolución trae un problema. «Cambias la ilusión por el deseo de matar, sólo por matar», lamenta.

Es en ese punto, insiste, cuando la caza pierde sentido. «Cuando pagas por una perdiz suelta o permites que un río se llene de truchas de piscifactoría, algo falla», asegura. Puede haber capturas, pero falta verdad y la experiencia queda vacía.

Cuáles son los animales que más se cazan en España

En España se abaten aproximadamente 30 millones de animales al año, sumando las piezas de caza mayor y caza menor. Dentro de la caza mayor, el jabalí destaca claramente como la especie más cazada, seguido del ciervo y el corzo, que mantienen cifras muy elevadas todas las temporada.

En el caso de la caza menor, el conejo sigue siendo una de las especies más abatidas, a pesar de los problemas sanitarios que arrastra desde hace años. Tras él aparecen la perdiz roja y distintas aves como el zorzal y la paloma, muy presentes en muchas jornadas de caza.

Sin embargo, como recuerda Ricardo, los números no lo explican todo. Volver a casa sin nada también forma parte de la caza. Y la realidad es que, como él mismo defiende, la caza es incertidumbre.