Un pueblo aragonés resucita para el cultivo una variedad de melón cuyas semillas llevaban años ocultas en un viejo granero
Un pueblo aragonés ha recuperado una de sus señas de identidad más emblemáticas gracias al regreso de una variedad de melón autóctona cuyas semillas permanecieron durante años guardadas en un antiguo granero. Lo que comenzó como una iniciativa local ha acabado devolviendo protagonismo a un cultivo histórico de Torres de Berrellén, en Zaragoza.
La recuperación de este melón no solo ha permitido rescatar una variedad prácticamente desaparecida, sino que también ha impulsado una iniciativa en la que han participado vecinos, agricultores, investigadores e instituciones. Tras más de una década de trabajo, la semilla ha pasado de ser un recuerdo del pasado a convertirse en una apuesta de futuro para el medio rural aragonés.
Cómo ha vuelto a cultivarse el histórico melón de Torres de Berrellén
Durante décadas, Torres de Berrellén fue conocido como «el pueblo de los melones». Sin embargo, la mecanización agrícola y el abandono progresivo de determinados cultivos tradicionales provocaron la desaparición de esta variedad, considerada uno de los productos más representativos de la zona.
El proyecto de recuperación comenzó en 2015 por iniciativa del científico Jesús Causapé y Chuma Sahún, quienes en 2018 crearon la Asociación Amigos del Melón de Torres de Berrellén con el fin de dar soporte jurídico al proyecto. El objetivo era rescatar el denominado «melón verdadero», una variedad del tipo Tendral que había gozado de gran prestigio durante el siglo pasado.
El punto de partida fue especialmente singular. Unas semillas encontradas en un viejo granero sirvieron como base para iniciar un proceso de investigación que se ha prolongado durante más de diez años.
A partir de ahí, se desarrolló un trabajo que combinó investigación científica, ensayos agrícolas y colaboración vecinal. Agricultores locales aportaron semillas antiguas que todavía conservaban, mientras que el Centro de Investigación y Tecnología Agroalimentaria de Aragón (CITA) participó en los estudios destinados a comprobar la adaptación y calidad de la variedad.
Los investigadores llevaron a cabo análisis físico-químicos y sensoriales para recuperar las características originales del fruto. Una vez estabilizada la variedad, se inició la multiplicación de semillas para facilitar su regreso a los campos del municipio.
Una recuperación que ya cuenta con reconocimiento oficial
Uno de los hitos más importantes llegó en 2025, cuando el Ministerio de Agricultura registró la semilla recuperada del melón de Torres de Berrellén como variedad de conservación. Este reconocimiento garantiza su protección y favorece su difusión en el futuro.
Tras años de trabajo, el CITA ha logrado recuperar dos tipos de simientes, verde y blanca, que actualmente se conservan en el Banco de Germoplasma Hortícola. Allí permanecen deshidratadas y congeladas a -18 grados para asegurar su viabilidad a largo plazo.
Además, durante la campaña de 2025 se pusieron en circulación más de 6.000 semillas destinadas al cultivo, consolidando definitivamente el regreso de esta variedad a los campos aragoneses.
Qué significa para los vecinos la recuperación del melón
El regreso del melón de Torres de Berrellén ha supuesto mucho más que la recuperación de una variedad agrícola. Para los vecinos, representa la vuelta de un símbolo profundamente ligado a la memoria colectiva y a la identidad local.
La iniciativa también ha contribuido a reforzar el valor de los productos de proximidad y de calidad, ofreciendo nuevas oportunidades relacionadas con la producción, la comercialización y el turismo gastronómico asociado a productos con historia y origen definido.
Otro de los aspectos destacados es la preservación de la biodiversidad agrícola. La recuperación de esta variedad autóctona evita que desaparezca un patrimonio genético que estuvo cerca de perderse definitivamente debido a la estandarización de los cultivos.