Naturaleza
Plagas

Parece un vulgar langostino, pero es una especie invasora que ya está afectando al ecosistema del río Ebro

  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

La presencia de una nueva especie invasora en el entorno del Delta del Ebro ha dejado de ser una hipótesis para convertirse en un hecho constatado por estudios científicos y por el propio sector pesquero. Se trata de un crustáceo que, a simple vista, puede pasar por un langostino más en las cajas de la lonja, pero cuya expansión en los últimos años ha sido constante.

El incremento progresivo de ejemplares capturados en la zona confirma que esta especie invasora no solo ha llegado al Mediterráneo, sino que ha logrado asentarse. El seguimiento científico trata de determinar hasta qué punto puede alterar el equilibrio con las especies autóctonas y qué consecuencias tendrá a medio plazo para el ecosistema del río Ebro y su franja litoral.

¿Cuál es la especie invasora que se expande en el Delta del Ebro?

El crustáceo en cuestión es el Penaeus aztecus, conocido como langostino café. Originario del Golfo de México y de la costa este de Estados Unidos, fue detectado por primera vez en el Mediterráneo en 2009, en aguas de Turquía. Desde entonces, su avance hacia el oeste ha sido progresivo.

En España, un estudio publicado en 2023 por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas confirmó su presencia en la costa catalana mediante análisis morfológicos y genéticos.

El hallazgo de hembras maduras en el entorno del Delta del Ebro evidenció que la especie invasora ya completaba su ciclo vital en estas aguas. Este dato resulta clave, ya que implica que no depende exclusivamente de nuevas introducciones externas, sino que se reproduce de forma estable en la zona.

La Generalidad de Cataluña ha detectado ejemplares en Les Cases d’Alcanar y La Ràpita, dos puntos sensibles del Delta del Ebro por sus características ambientales. Se trata de un entorno rico en nutrientes y con temperaturas relativamente estables durante buena parte del año, condiciones que facilitan la implantación de nuevas especies.

El aumento de capturas del langostino café en Castellón

La evolución de las capturas refleja la consolidación de esta especie. En la lonja de Vinaroz, la presencia del langostino café ha pasado de ser testimonial a convertirse en una constante. Según responsables de la cofradía de pescadores, hace cuatro años apenas aparecían uno o dos ejemplares por barco y jornada. Al año siguiente ya se contabilizaban docenas.

Posteriormente se hablaba de varios kilos diarios y, en algunos momentos recientes, se han alcanzado cifras de hasta 40 kilos en determinados barcos.

La curva no muestra signos de estabilización. Cada campaña registra un incremento respecto a la anterior. Aunque por el momento no se ha constatado un descenso directo en las capturas del langostino rojo autóctono (Penaeus kerathurus), los científicos mantienen la vigilancia sobre la posible competencia por alimento y espacio.

El precedente del cangrejo azul en el mismo entorno refuerza la cautela. En aquel caso, la expansión fue rápida y terminó alterando tanto la biodiversidad como la actividad pesquera. Ahora, la historia parece repetirse con esta nueva especie invasora.

¿Cuál es el origen de esta especie invasora y cómo ha llegado al Mediterráneo?

La hipótesis más aceptada sobre la llegada del langostino café apunta a las aguas de lastre de grandes buques mercantes. Estos barcos cargan agua en puertos del Caribe para estabilizar la navegación y la liberan posteriormente en destinos mediterráneos. Con ese vertido pueden transportarse larvas de distintas especies, entre ellas el Penaeus aztecus.

Desde su primera detección en Turquía en 2009, su expansión ha seguido un patrón coherente con las principales rutas marítimas. El Delta del Ebro, por sus condiciones ecológicas, ha actuado como un enclave favorable para su establecimiento definitivo.

Los expertos diferencian esta especie invasora por su coloración marrón con tonos anaranjados o amarillentos, generalmente más pálida y homogénea que la del langostino autóctono.

También presentan diferencias en la estructura del rostro, con ocho o nueve dientes en la parte superior y dos en la inferior. Aun así, en el circuito comercial puede confundirse fácilmente con otras variedades.

El impacto ecólogico y debate comercial que despertó el langostino café

Desde el punto de vista ecológico, la principal preocupación radica en la competencia con especies locales. El Delta del Ebro es un espacio vulnerable, donde pequeños cambios pueden desencadenar alteraciones significativas en la cadena trófica. La presencia estable de esta especie invasora obliga a evaluar su interacción con crustáceos autóctonos y con peces que comparten hábitat.

En paralelo, el sector pesquero observa la situación desde una óptica económica. La pesca mediterránea afronta restricciones, fluctuaciones de precios y efectos derivados del cambio climático. En este contexto, la aparición de una nueva especie comercializable puede suponer una diversificación de las capturas.

El langostino café suele situarse en una franja de precio inferior al del langostino rojo de Vinaròs, uno de los productos más reconocidos del litoral castellonense.

Mientras el autóctono puede superar los 40 euros por kilo en temporada alta, el café se mueve habitualmente entre los 12 y 18 euros. Esta diferencia influye en su demanda, especialmente en compras destinadas a celebraciones o comidas numerosas.

Algunos cocineros subrayan diferencias en sabor y textura. Otros destacan su resistencia a la congelación y a determinadas elaboraciones, lo que podría favorecer su comercialización en formatos procesados. En cualquier caso, el debate no se limita al mercado, sino que se centra en el equilibrio ambiental.