No hay que dramatizar todavía, pero dos científicos de EEUU predicen cuánto tiempo de vida la queda a la vegetación terrestre
La vida verde en la Tierra tiene un futuro mucho más extenso de lo que la ciencia estimaba hasta ahora. Un innovador estudio liderado por los investigadores Jacob Haqq-Misra y Eric Wolf propone un horizonte de supervivencia vegetal que alcanza los 1.840 millones de años.
Gracias a modelos climáticos avanzados, la investigación ofrece una visión optimista sobre la resistencia de nuestra biosfera.
Científicos estadounidenses calculan el horizonte final para la vida vegetal en la Tierra
Los investigadores Jacob Haqq-Misra y Eric Wolf, vinculados al Blue Marble Space Institute of Science, han publicado sus hallazgos en la prestigiosa revista Journal of Geophysical Research: Atmospheres.
Su trabajo rompe con la narrativa científica tradicional que situaba el fin de la vegetación terrestre en unos 1.000 millones de años. La diferencia fundamental radica en el uso de un modelo climático tridimensional (3D) llamado ExoCAM.
A diferencia de las simulaciones unidimensionales empleadas en décadas pasadas, este sistema en 3D permite rastrear con precisión variables complejas como la formación de nubes, los patrones de lluvia y la cobertura de hielo.
Los resultados demuestran que los modelos anteriores sobreestimaban el calentamiento global futuro. Esta mayor precisión técnica permite retrasar significativamente la fecha de caducidad de la fotosíntesis en nuestro planeta.
¿Por qué el brillo del Sol marcará el fin de las plantas?
El factor determinante para el destino de la Tierra no es el cambio climático actual, sino la evolución estelar. El Sol aumenta su luminosidad de forma constante a medida que envejece.
El modelo ExoCAM analiza un escenario de «meteorización débil», donde la concentración de dióxido de carbono (CO2) se mantiene constante, pero la temperatura global asciende debido al mayor castigo solar.
Bajo esta presión térmica, los científicos calculan que la temperatura media subirá unos 20 °C en los próximos 1.500 millones de años. Al alcanzar el límite crítico de 323 K (unos 50 °C), la mayoría de las plantas terrestres morirían.
Si la vegetación lograra adaptarse a temperaturas de hasta 338 K (65 °C), la vida vegetal podría resistir hasta hace 1.870 millones de años. En este punto, el calor extremo desestabilizaría los ciclos del agua y haría imposible la supervivencia de organismos complejos.
El papel crítico del dióxido de carbono y la fotosíntesis CAM
El segundo escenario que contempla el informe es la «inanición de carbono». Los procesos geológicos naturales eliminan progresivamente el CO2 de la atmósfera al reaccionar con las rocas.
Las plantas más comunes, conocidas como C3 (árboles y cultivos templados), desaparecen cuando el CO2 baja de ciertos niveles. Sin embargo, el estudio destaca la asombrosa resistencia de otras especies. Éstas son algunas de ellas:
- Plantas C4: maíz y caña de azúcar, que son más eficientes en niveles bajos de carbono.
- Plantas CAM (con metabolismo ácido de las crasuláceas): cactus y agaves, capaces de capturar CO2 por la noche para conservar agua.
- Macrófitos acuáticos: organismos que pueden extraer bicarbonato directamente del agua.
Si el umbral de supervivencia se sitúa en una sola parte por millón de CO2, la biosfera vegetal resistiría hasta los 1.840 millones de años. Esta resiliencia biológica sugiere que la vida vegetal en la Tierra es mucho más dura de lo que pensábamos.