Ciencia marina

Una misión científica en Ceuta etiqueta 15 atunes rojos de más de 200 kilos de peso y registrará su comportamiento durante un año

Ceuta
Etiquetado de un atún rojo. Foto: Finn-j en Wikimedia Commons.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

El atún rojo es uno de los peces más estudiados del Mediterráneo y, al mismo tiempo, uno de los que mejor guarda sus secretos. Cada primavera cruza el estrecho de Gibraltar en dirección al Mediterráneo para reproducirse, y ese momento de tránsito es la ventana que los científicos llevan años intentando aprovechar. Precisamente en esta dinámica, Ceuta ocupa un lugar estratégico.

Sus aguas concentran cada mayo una de las mayores densidades de grandes ejemplares en todo el recorrido migratorio, lo que la convierte en el punto natural para un proyecto de ciencia ciudadana que lleva varios años operando y que en cada edición amplía el conocimiento sobre el comportamiento de estos animales.

La misión en Ceuta que etiquetó a quince grandes atunes rojos para seguirlos durante un año

Durante tres días, un grupo internacional de científicos y pescadores recorrió las aguas del estrecho de Gibraltar con un objetivo muy concreto: seguir de cerca los movimientos de uno de los peces más valiosos y enigmáticos del océano.

La misión tiene nombre y apellido, ya que se trata de la duodécima edición del ‘Scientific Angler Tagging Tour’, celebrada entre el 15 y el 17 de mayo de 2026.

Esta finalizó con el marcaje de quince ejemplares de atún rojo atlántico mediante dispositivos electrónicos capaces de registrar sus desplazamientos y comportamiento en el medio marino.

El primer día, que marcaba viernes en el calendario, el equipo inauguró la misión en el Club Náutico CAS de Ceuta con una jornada de formación para patrones y tripulaciones. Al día siguiente, se etiquetaron doce ejemplares y el domingo se añadieron tres más para cerrar la campaña.

El mayor espécimen de la edición alcanzó los 275 kilogramos, y varios de los quince ejemplares etiquetados superaban los 200 kilos. En tres años y medio de actividad, el proyecto acumula ya 163 marcas electrónicas colocadas en el Estrecho, una base de datos sin precedentes para el estudio de la especie en este tramo del Mediterráneo occidental.

La iniciativa cuenta con el respaldo del IFREMER (Institut Français de Recherche pour l’Exploitation de la Mer), la principal institución francesa de investigación oceánica, y con el apoyo de Turismo de Ceuta, cuyo consejero Nicola Cecchi asistió al acto inaugural junto al presidente de la ciudad autónoma, Juan Vivas.

¿Qué información intenta descifrar la ciencia de los atunes rojos y para qué?

Cada uno de los quince atunes lleva adherido en su dorso un dispositivo electrónico pop-up, un aparato que durante aproximadamente un año registra en tiempo real la profundidad a la que nada, la temperatura del agua que lo rodea y sus desplazamientos a lo largo del Mediterráneo y el Atlántico.

Transcurrido ese plazo, la marca se desprende de forma automática, asciende a la superficie y transmite toda la información acumulada al sistema satelital Argos, desde donde los investigadores de IFREMER la descargan y analizan.

El resultado es un mapa preciso de rutas, hábitos y profundidades de cada ejemplar durante un ciclo completo, un nivel de detalle muy difícil de alcanzar con métodos convencionales.

Los datos de temperatura y profundidad permiten además identificar qué capas del agua frecuenta cada ejemplar a lo largo del año, información directamente útil para la gestión pesquera de la especie y para evaluar cómo responde su distribución ante cambios de temperatura en el mar.

¿Por qué Ceuta y el Estrecho son clave en la investigación del atún rojo?

Recordemos que el atún rojo sigue un ciclo migratorio doble cada año. Cada primavera, los grandes ejemplares adultos cruzan el Estrecho de oeste a este, impulsados por la corriente atlántica superficial, con destino al Mediterráneo central, donde se reproducen entre mayo y junio.

En verano regresan al Atlántico en movimiento inverso, en busca de las aguas ricas en alimento del norte.

Ese paso de ida por el Estrecho coincide exactamente con la ventana en que opera el Tagging Tour, y la posición de Ceuta la sitúa en el punto de mayor concentración de ejemplares durante ese tránsito.

La organización reconoció la labor local al otorgar al doctor Alfonso Morey, coordinador de la misión en Ceuta, el premio ‘Lazos con el Mar’. La misión también rindió homenaje al doctor José Manuel Ávila Rivera, figura clave en las primeras ediciones del proyecto.

Así, tres años y medio después de su puesta en marcha, el Tagging Tour ha convertido el Estrecho de Gibraltar en uno de los enclaves con mayor densidad de seguimiento electrónico de atún rojo del Mediterráneo occidental.

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