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El legendario árbol de Cádiz con un tronco fuera de lo común y un perímetro de más de 5 metros

Árbol, naturaleza, curiosidades
Chaparro de las Ánimas. Foto: Árbol y Bosque del Año
  • Ana López Vera
  • Máster en Periodismo Deportivo. Pasé por medios como Diario AS y ABC de Sevilla. También colaboré con la Real Federación de Fútbol Andaluza.

En el Parque Natural Sierra de Grazalema (Cádiz) crece uno de los árboles más singulares de Andalucía: el Chaparro de las Ánimas, un alcornoque (Quercus suber) que destaca por su enorme volumen y por su historia.

Este ejemplar, considerado un símbolo de la vegetación mediterránea y del vínculo tradicional entre los habitantes y su entorno natural, no solo impresiona por sus cifras biométricas, sino también por la huella que ha dejado a lo largo de generaciones.

Chaparro de las Ánimas: un árbol con un tronco extraordinario de más de cinco metros de perímetro

El Chaparro de las Ánimas, situado en el Llano de las Ánimas, en el término municipal de Grazalema (Cádiz), destaca por su notable porte.

Según registros oficiales del catálogo de Árboles y Arboledas Singulares de Andalucía, el perímetro de su tronco a 1,30 metros de altura alcanza los 5,20 metros, mientras que en la base supera incluso los 6,70 metros.

Su altura total es de 18,75 metros, con una amplia copa que supera los 24 metros en diámetro en dirección este‑oeste y casi igual en dirección norte‑sur. Estas cifras lo convierten en un individuo fuera de lo común entre los alcornoques de la zona, donde la mayoría de ejemplares tienen dimensiones más modestos.

Su tronco, descrito como recto y con grandes protuberancias, conserva las marcas dejadas por sucesivas descorchadas, que durante siglos formaron parte de la economía local.

Historia y leyenda en torno al Chaparro de las Ánimas

Más allá de su tamaño, el Chaparro de las Ánimas tiene un papel histórico y cultural significativo. Tradicionalmente, el corcho extraído de este árbol se destinaba a pagar el aceite que alimentaba las lámparas en las iglesias de Grazalema dedicadas a las «Ánimas Benditas».

Este uso ha convertido al árbol en un vínculo tangible con las creencias y prácticas de los pueblos serranos, donde la relación entre comunidad y naturaleza siempre ha sido estrecha.

Además, su situación próxima al río Gaduares‑Campobuche lo ubica en un entorno de biodiversidad notable, con especies tan diversas como majuelos, jaras, encinas y otros alcornoques, así como una fauna variada que encuentra en estos bosques un refugio natural.

Singularidad ecológica y valor simbólico de este árbol de Cádiz

El Chaparro de las Ánimas destaca por sus dimensiones y por su importancia como símbolo de la resiliencia del alcornoque, una especie que se ve amenazada por enfermedades como «la seca» en diversos bosques mediterráneos españoles.

Su presencia vigorosa y su estado saludable representan la fortaleza que pueden alcanzar estos árboles cuando se encuentran en condiciones naturales óptimas.

No es extraño que este ejemplar haya sido propuesto en distintos concursos y reconocimientos de árboles singulares, motivado por su historia, su tamaño y su capacidad de atraer a visitantes y naturalistas interesados en la botánica y el patrimonio natural.

Hoy, bajo la extensa sombra de su copa, familias y excursionistas encuentran un lugar ideal para pasar el día al aire libre. Muchos describen la experiencia de rodear con los brazos el tronco de este gigante natural como una forma de conectar con la historia viva del lugar, casi como un abrazo a la propia Sierra de Grazalema.

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