Flores

La joya botánica que solo existe en la península ibérica: florece solo 11 días al año, y es justo ahora en primavera

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Recreación de peonías silvestres.
  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

La flora española ofrece una diversidad difícil de igualar en Europa, con especies adaptadas a climas muy distintos que conviven en pocos kilómetros. Algunas, como encinas, robles o el matorral mediterráneo, se mantienen visibles gran parte del año, pero otras plantas siguen ritmos vitales muy concretos y apenas dejan margen para contemplarlas.

Ese es el caso de la conocida como rosa de Alejandría, una flor que sólo aparece unos días al año y que ya ha empezado a abrirse esta primavera en varios puntos de la península.

Esta es la flor que sólo existe en la península ibérica y florece 11 días al año

La peonía silvestre (Paeonia broteri) florece estos días en zonas de Extremadura, Andalucía y el centro peninsular, donde el aumento de temperaturas ha activado su ciclo anual. Los ejemplares más adelantados ya muestran sus grandes pétalos rosados en áreas como la Sierra de Alor o el Parque Nacional de Monfragüe.

Cada planta produce flores de gran tamaño, con decenas de estambres amarillos que destacan en el centro. El contraste resulta llamativo, pero dura poco. Cada flor individual se mantiene abierta entre siete y diez días, y el momento de máxima floración en una misma zona rara vez supera los once.

La especie es endémica de la Península Ibérica. Crece de forma natural en España y Portugal, sobre todo en suelos frescos, bajo la sombra de encinas, robles o alcornoques. Prefiere zonas de umbría y cierta humedad, lo que limita bastante su distribución.

Esa combinación de localización concreta y floración breve convierte cada primavera en una ventana muy corta para observarla en plenitud. En muchos casos, una subida brusca de temperatura o varios días de viento pueden acortar todavía más ese periodo.

Por qué esta flor tiene un ciclo tan corto

La peonía silvestre concentra toda su energía en un periodo muy corto para asegurar su reproducción antes del verano. El clima mediterráneo marca ese ritmo. Las lluvias de invierno dejan paso a semanas cada vez más secas, y la planta aprovecha ese margen antes de que llegue el calor intenso.

Sus pétalos son grandes y finos, lo que favorece la evaporación. Mantener la flor abierta durante más tiempo supondría un gasto de agua que la planta no puede permitirse. Por eso acelera el proceso: florece, atrae a los insectos y cierra ciclo en pocos días.

La sincronización también juega un papel clave. Muchas plantas de una misma zona florecen casi a la vez. Esa «explosión» de color concentra a los polinizadores, que encuentran alimento fácil y abundante. La planta aumenta así las probabilidades de producir semillas en poco tiempo.

Una vez completada la polinización, la flor pierde su función. La planta deja caer los pétalos y dirige sus recursos a formar el fruto, donde madurarán las semillas. Ese proceso garantiza su supervivencia para el año siguiente, aunque el espectáculo visual desaparezca rápido.

Además, producir una flor de ese tamaño exige un gran esfuerzo energético. La peonía invierte meses en preparar ese momento y no puede prolongarlo sin comprometer su crecimiento futuro. Su estrategia es todo en pocos días.

Este comportamiento explica por qué muchos aficionados a la botánica planifican sus visitas con tiempo. En lugares como la Sierra de Alor, el Parque Nacional de Monfragüe, la Sierra de Gata, la Sierra de San Pedro, la Sierra de Guadarrama o la Serranía de Ronda, la floración ya se puede ver estos días de primavera.

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