Naturaleza
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Honda preocupación en la comunidad botánica mundial: un estudio afirma que los bosques de Honduras pueden desaparecer en menos de 20 años

  • Sofía Narváez
  • Periodista multimedia graduada en la Universidad Francisco de Vitoria, con un Máster en Multiplataforma por la Universidad Loyola. Editora en Lisa News con experiencia en CNN y ABC.

Un informe científico ha encendido las alarmas en el ámbito de la botánica a nivel global. Los bosques de Honduras, vitales para la biodiversidad y el equilibrio climático, podrían enfrentar una desaparición completa en menos de 20 años.

La comunidad botánica está reaccionando con inquietud ante las proyecciones. Estos bosques, ricos en especies y fundamentales para la captura de carbono, se encuentran en una situación crítica. La investigación subraya la urgencia de implementar estrategias de conservación efectivas para revertir esta tendencia.

Así proyecta el Instituto de Justicia la desaparición de los bosques de Honduras

El informe Estado de País 2026: Cambio climático, bosques y vida en riesgo, publicado por el Instituto de Justicia y la ASJ, proyecta dos escenarios. Si Honduras mantiene la tasa de pérdida forestal registrada entre 2022 y 2024, del 2,25%, el país se quedará sin bosques en 2045. Si la tendencia fuera la media desde 2013, del 0,66%, la desaparición llegaría en 2094.

La magnitud de esta posible pérdida es difícil de subestimar. Los bosques hondureños no solo albergan una vasta cantidad de flora y fauna, muchas de ellas endémicas, sino que también desempeñan un papel crucial en la regulación del clima regional y global, actuando como sumideros de carbono y contribuyendo a la estabilidad hídrica.

El daño al que se refiere el informe no es un fenómeno nuevo, pero su aceleración y la proyección temporal son los aspectos más preocupantes. Diversos factores, tanto de origen natural como antropogénico, han ido minando la resiliencia de estos ecosistemas.

Entre las causas principales se encuentran la deforestación, la expansión agrícola insostenible, la tala ilegal y los efectos cada vez más pronunciados del cambio climático, que se manifiestan en sequías más intensas y prolongadas, así como en un aumento de la frecuencia de incendios forestales.

Qué implica para Honduras perder sus bosques en 2045

La pérdida de los bosques de Honduras tendría repercusiones ecológicas, económicas y sociales de gran alcance. Para la botánica, significaría la extinción potencial de innumerables especies de plantas, algunas de las cuales podrían tener propiedades medicinales o ser clave para futuros desarrollos biotecnológicos. La biodiversidad del país, ya amenazada, sufriría un golpe casi irreparable.

La degradación forestal también afecta directamente a las comunidades locales que dependen de los recursos forestales para su subsistencia, ya sea a través de la recolección de productos no maderables, la caza o la agricultura de subsistencia. La desaparición de los bosques podría intensificar la pobreza rural y forzar migraciones internas.

Desde una perspectiva climática, la desaparición de estas masas forestales liberaría grandes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera, contribuyendo al calentamiento global. Además, se vería alterado el ciclo del agua, con posibles consecuencias en la disponibilidad de agua dulce para consumo humano y para la agricultura en la región.

El estudio en cuestión busca ser un llamado a la acción. Los investigadores insisten en que la ventana de oportunidad para revertir esta situación se está cerrando rápidamente. Se necesitan políticas públicas contundentes y una cooperación internacional reforzada.

La situación en Honduras no es un caso aislado, pero la proyección temporal de 21 años para la desaparición de sus bosques es particularmente alarmante y sirve como un sombrío indicador de la crisis ecológica que atraviesa la región y, en extensión, el planeta.

Es fundamental que los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales y la sociedad civil trabajen de manera coordinada para implementar prácticas de manejo forestal sostenible, promover la reforestación y proteger las áreas de bosque primario que aún quedan.