Medioambiente

Euforia contenida entre los biólogos: Europa derribó 603 barreras artificiales de sus ríos en 2025, pero aún quedan más de 1,2 millones

Ríos
Remoción en el rio Pärnu de Estonia. Foto: Dam Removal.
  • Alejo Lucarás
  • Periodista y redactor SEO especializado en actualidad, ciencia aplicada, tecnología y fenómenos sociales, con un enfoque divulgativo y orientado a explicar al lector cómo los grandes temas de hoy impactan en su vida cotidiana.

Hoy, nos topamos frente a una premisa preocupante: el 42% de los peces de agua dulce europeos está clasificado como amenazado. Las poblaciones de peces migradores llevan cinco décadas en declive y acumulan una caída del 81% desde 1970. ¿La causa principal? La fragmentación de los ríos por estructuras artificiales que impiden el movimiento de las especies.

Para frenar esa tendencia, una coalición de organizaciones de conservación agrupadas bajo el paraguas de Dam Removal Europe lleva años documentando y promoviendo la eliminación de barreras en los ríos del continente. El balance de 2025, recién publicado, mezcla satisfacción con cautela.

603 barreras eliminadas en 2025: el quinto récord consecutivo para Europa en la restauración de los ríos

En 2025, Europa demolió 603 barreras artificiales en sus ríos, un nuevo récord. Ese número supone un 11% más que el récord anterior, fijado en 2024 con 542 eliminaciones, y representa el quinto año consecutivo batiendo la marca histórica. Hace solo seis años, las eliminaciones anuales rondaban el centenar.

El balance reúne datos de 29 países. Suecia lideró la clasificación con 173 barreras retiradas, seguida de Finlandia con 143. España ocupó el tercer puesto con 109, trece más que el año anterior.

2025 fue también el primer año en el que se documentó la eliminación de barreras en Islandia y Macedonia del Norte.

Esto nos da un resultado global de 3.740 kilómetros de río reconectados en el continente. «Pasar de poco más de 100 eliminaciones anuales hace seis años a más de 600 en 2025 evidencia la rápida consolidación de la restauración fluvial», señaló Merijn Hougee, de WWF Países Bajos, una de las organizaciones que integran la coalición.

No hay que festejar todavía: más de 1,2 millones de barreras siguen fragmentando los ríos

El problema no está resuelto. Según el inventario más completo elaborado hasta la fecha, publicado en la revista Nature en 2020 por el proyecto AMBER, Europa tiene más de 1,2 millones de barreras en sus cursos fluviales, casi el doble de lo que estimaban los inventarios anteriores. La densidad media es de 0,74 obstáculos por kilómetro de río.

De esas estructuras, el 68% mide menos de dos metros de altura. No son grandes embalses de regulación hídrica, sino azudes de riego, compuertas obsoletas, vados de hormigón y pequeñas presas que llevan décadas sin uso. Muchas no figuran en ningún catálogo oficial.

La Unión Europea se fijó en su Estrategia de Biodiversidad la meta de restaurar al menos 25.000 kilómetros de ríos con flujo libre antes de 2030. Los 3.740 kilómetros reconectados acumulados hasta la fecha equivalen aproximadamente al 15% de ese objetivo.

A este ritmo, las estructuras identificadas en el inventario tardarían cerca de dos mil años en eliminarse. ¿Un poco mucho, no es cierto?

El caso español: las especies que vuelven cuando se derriba una presa

Como se mencionó previamente, España registró 109 demoliciones en 2025 y se situó tercera en el ranking europeo, un avance significativo para un país cuya red fluvial ha estado históricamente entre las más reguladas del continente. Las estructuras eliminadas son en su mayoría azudes y pequeñas presas obsoletas que llevan años sin cumplir ninguna función.

Las especies que más sufren la fragmentación de los ríos españoles son las migratorias. El salmón atlántico ha perdido el 82% de su población en diez años en España.

La lamprea marina está prácticamente extinta en muchas zonas ibéricas. La anguila europea, que antes recorría miles de kilómetros entre el Mar de los Sargazos y los ríos del continente, acumula décadas de declive.

Cuando se elimina una barrera, la recuperación puede llegar en apenas meses. La demolición de la presa de Yecla de Yeltes, en Salamanca, reconectó 27 kilómetros de río y abrió el paso a la nutria, la tortuga de estanque europea, la trucha y la sarda, una especie endémica en peligro de extinción.

Así quedó la presa de Yecla de Yeltes tras la acción de Dam Removal. Foto: Dam Removal.

Lo que tardó décadas en construirse desapareció en semanas. Aguas abajo, la sarda volvió a nadar donde llevaba generaciones sin aparecer.

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