Los biólogos alertan en Japón: el ADN revela que los mapaches podrían estar dispersando en los ríos bacterias peligrosas para los humanos
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Los científicos de la Universidad Metropolitana de Osaka han confirmado, mediante análisis de ADN, que los mapaches contaminan los ríos de Japón con la bacteria Escherichia albertii, un patógeno que provoca gastroenteritis grave en humanos. El equipo, liderado por el investigador Atsushi Hinenoya, detectó el microorganismo en el 76,6% de las muestras de agua fluvial analizadas y en el 55,7% de los mapaches capturados en la prefectura de Osaka.
La investigación, publicada en la revista Applied and Environmental Microbiology, secuenció el genoma completo de 119 cepas bacterianas. Los resultados muestran vínculos genéticos directos entre las bacterias halladas en el agua, en los mapaches y en pacientes que sufrieron intoxicaciones alimentarias en Japón.
Los mapaches, introducidos en el país en la década de 1960 como mascotas, se han convertido en una especie invasora con presencia constante en zonas urbanas y rurales.
Qué papel tienen los mapaches como vector de contaminación
Los investigadores tomaron 64 muestras de agua en ocho sistemas fluviales de Osaka entre 2022 y 2023, además de 122 muestras fecales de mapaches capturados por los programas municipales de control de especies invasoras. La bacteria apareció incluso en tramos altos de los ríos, cerca de sus nacimientos y lejos de granjas o núcleos urbanos, lo que apunta a la fauna silvestre como origen directo de la contaminación.
El análisis genético reveló algo más preocupante todavía. Una cepa aislada de un mapache y otra procedente del agua, recogidas en la misma ciudad y en fechas cercanas, presentaron menos de veinte diferencias genéticas entre sí, un margen que los científicos consideran indicativo de transmisión entre ambas fuentes. Todas las cepas analizadas portaban los genes de virulencia eae y paa, presentes también en las bacterias que causan enfermedad en pacientes humanos.
Los mapaches, animales omnívoros que se alimentan tanto de insectos como de restos orgánicos y frutas, frecuentan las orillas de los ríos en busca de comida. Esa conducta favorece que ingieran y excreten la bacteria de forma recurrente, sin mostrar síntomas visibles de enfermedad.
Por qué preocupa la presencia de la bacteria E. albertii en el agua
La E. albertii provoca diarrea, dolor abdominal, vómitos y fiebre en las personas infectadas. Los casos más graves incluyen síndrome urémico hemolítico, una complicación que puede derivar en insuficiencia renal aguda, especialmente en niños, ancianos y personas inmunodeprimidas. Algunas cepas producen además toxina Shiga, la misma familia de toxinas responsable de brotes graves atribuidos a E. coli.
El riesgo para las personas no se limita al contacto directo con el agua de los ríos. Los investigadores recuerdan que el agua fluvial se emplea en Japón para el riego de hortalizas como lechuga o espinaca, un vector ya documentado en brotes anteriores de esta bacteria. En 2017, una cepa genéticamente emparentada con las encontradas ahora en mapaches provocó un brote alimentario en Tochigi que afectó a 137 personas.
Los autores del estudio reclaman un enfoque de vigilancia conjunta bajo el modelo One Health, que integre el seguimiento de la fauna silvestre, el agua y la salud humana. Sin ese control coordinado, advierten, resultará difícil anticipar nuevos brotes en un país donde la convivencia entre núcleos urbanos y poblaciones de mapaches sigue en aumento.
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