Mundial 2026: España-Uruguay

El plan de España para conquistar Guadalajara: hidratación extrema, melatonina y cámaras hiperbáricas

Claudio Vázquez revela cómo afectará la altitud a los jugadores y las medidas para minimizar el desgaste físico

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Iván Martín

España ya está en Guadalajara. Después de dejar atrás Atlanta, donde el combinado nacional jugó los dos primeros partidos de la fase de grupos, la selección de Luis de la Fuente afrontará este viernes un escenario completamente distinto. No por el rival, Uruguay, sino por las condiciones que encontrará a más de 1.500 metros de altitud. No es una cifra que asuste, pero sí suficiente para obligar a los servicios médicos a activar un plan específico diseñado desde hace meses.

Claudio Vázquez, jefe de los servicios médicos de la selección española, explica en OKDIARIO cómo afecta la altitud a los futbolistas y qué medidas se están tomando para minimizar su impacto. El médico rebaja cualquier alarma relacionada con el conocido mal de altura, ya que este suele aparecer a partir de los 2.500 metros. Sin embargo, reconoce que habrá consecuencias físicas.

«Esperamos una pequeña dificultad en el rendimiento, de un tres o cuatro por ciento respecto a lo normal», admite. Un porcentaje pequeño, pero importante cuando se trata de un Mundial donde cada sprint y cada esfuerzo pueden marcar la diferencia.

La principal preocupación está en la respiración y en la hidratación. A mayor altitud, menor concentración de oxígeno y el cuerpo necesita respirar más para compensarlo. Eso provoca una pérdida adicional de líquidos que España combate con un protocolo específico. «Tratamos mucho la hidratación y utilizamos bebidas ricas en sodio para compensar esa pérdida», explica Vázquez.

El cambio de hora

Pero el trabajo va mucho más allá. Los médicos también vigilan el descanso de los internacionales. El cambio horario y la altitud pueden alterar el sueño, por lo que la Selección utiliza estrategias con melatonina para regular los ritmos biológicos. «En cuanto subimos al avión cambiamos el uso horario para intentar adaptarnos lo antes posible», revela.

La alimentación también forma parte de la estrategia. Más hidratos de carbono, más glucógeno y una reserva energética superior para soportar mejor los esfuerzos explosivos que exige el fútbol de élite.

Todo forma parte de lo que en la Federación llaman el «entrenamiento invisible». Un trabajo silencioso que no aparece en las imágenes de los entrenamientos, pero que resulta fundamental en torneos tan exigentes como este Mundial.

Además, España ha trasladado a Norteamérica buena parte de la tecnología que ya utilizó con éxito en la Eurocopa. Chalecos refrigerantes, crioterapia, infrarrojos e incluso cámaras hiperbáricas forman parte del día a día de los internacionales. «Son herramientas que ayudan a recuperar mejor y a que el jugador tenga una mayor sensación de bienestar», explica Vázquez.

Un test perfecto

El amistoso disputado en Puebla antes del Mundial resultó especialmente útil para preparar este escenario. Allí España jugó a unos 2.500 metros de altitud, bastante más arriba que Guadalajara. Aquella experiencia sirvió como banco de pruebas para analizar sensaciones y ajustar protocolos.

Ahora llega la hora de la verdad. España sabe que Guadalajara exigirá un esfuerzo extra, pero también está convencida de que llega preparada. Porque en un Mundial los partidos no sólo se ganan con el balón. También se ganan en los detalles que nadie ve.

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