Iniesta tiene heredero: Ferran ya es eterno
Ferran Torres se convierte en el héroe de un país y acerca a España al cielo
Pedri cambió el partido, Lamine sufrió el marcaje argentino y el césped volvió a ser protagonista
¡Reyes del mundo!

Posiblemente, nadie lo merecía más que este chico llamado Ferran Torres, con mentalidad de tiburón y que ya es historia de España. Sí, del país entero. «¡Ooooh, Ferran!», se escuchaba en las redes sociales por la belleza del delantero, pero ahora esa frase ya no solo corresponde al género femenino, sino a todo un país que ha cantado el segundo gol de nuestras vidas. De Iniesta a Ferran. De Johannesburgo a Nueva Jersey. De Sudáfrica a Estados Unidos.
Cuando el partido parecía condenado a decidirse en los penaltis, apareció el hombre de las noches grandes. Con el encuentro ya en la prórroga, después de que los 90 minutos reglamentarios terminaran sin goles y con Argentina jugando con diez por la expulsión de Enzo Fernández en el tiempo añadido, Ferran Torres escribió una página de oro en la historia del fútbol español. El delantero, que había entrado desde el banquillo por Mikel Oyarzabal, aprovechó una acción ofensiva en el minuto 105 para batir a Emiliano ‘Dibu’ Martínez y desatar la locura en el MetLife Stadium. El VAR confirmó el tanto y España acariciaba el sueño de proclamarse campeona del mundo.
El gol fue el premio al extraordinario Mundial del ‘Tiburón’. Sin ser un fijo en los planes iniciales de Luis de la Fuente, Ferran volvió a demostrar que ningún suplente había resultado tan decisivo como él en todo el campeonato. Marcó ante Arabia Saudí, fabricó la asistencia milagrosa para el gol de Mikel Merino frente a Portugal en el minuto 90 y volvió a aportar energía en las eliminatorias contra Austria y Francia. Su impacto desde el banquillo fue constante hasta culminar con el tanto más importante de su carrera, el que puso a España a un paso de conquistar el Mundial.
Pedri salió en modo mago
Luis de la Fuente mantuvo su apuesta de dejar a Pedri en el banquillo en la gran final del Mundial ante Argentina. El seleccionador apostó por un centro del campo con otras características desde el pitido inicial, al igual que ante Bélgica y Francia, reservando al futbolista canario como una de las grandes bazas para cambiar el partido desde el banquillo. Y, cuando el encuentro comenzó a exigir más claridad con el balón, llegó su momento.
El centrocampista saltó al terreno de juego en el minuto 60, sustituyendo a Fabián Ruiz. Desde su entrada se situó en el eje del mediocampo con la misión de dar continuidad a la circulación de España y rebajar la intensidad de la presión argentina a través de la posesión. Su capacidad para girarse entre líneas y ofrecer siempre una línea de pase dio oxígeno a una selección que buscaba recuperar el control del partido.
Quince minutos después, la entrada de Mikel Merino por Dani Olmo modificó de nuevo el dibujo de España y permitió a Pedri jugar más cerca del área rival. Liberado como mediapunta, el canario empezó a aparecer entre líneas y protagonizó una de las acciones más peligrosas del encuentro. En el minuto 77 encontró un pequeño hueco en la frontal, se deshizo de su marcador y armó el disparo, aunque la presión de Julián Álvarez le hizo perder ligeramente el equilibrio y su remate terminó en las manos de Emiliano Dibu Martínez, privándole de firmar uno de los goles más importantes de su carrera.
Lamine, intentos sin brillo
No fue la final soñada para Lamine Yamal. Argentina consiguió minimizar al futbolista más desequilibrante de España con un plan específico diseñado por Lionel Scaloni, que apenas le concedió espacios para encarar. Aun así, el extremo dejó varios destellos de su enorme talento. Nada más comenzar el encuentro, en el minuto 4, dispuso de la primera gran ocasión de la final tras combinar con Dani Olmo y sacar un zurdazo que obligó a intervenir a Emiliano Dibu Martínez, evitando el primer gol español.
Con el paso de los minutos, el joven atacante tuvo que pelear más contra el marcaje argentino que contra el propio balón. En el minuto 17 logró escapar por primera vez de la vigilancia rival y puso un centro peligroso que despejó la zaga albiceleste. Ya en el 35 volvió a demostrar su calidad con un magnífico control orientado para dejar atrás a Tagliafico antes de servir un envío al corazón del área al que ningún compañero llegó por centímetros. Más allá de su aportación ofensiva, Lamine también dio un paso al frente en el trabajo sin balón. En el minuto 53 protagonizó una larga carrera hacia atrás para frenar un prometedor contraataque argentino, una acción que reflejó su compromiso en una noche en la que, pese a no poder desequilibrar como acostumbra, nunca dejó de sacrificarse por el equipo.
El césped, un enemigo más
Posiblemente, la FIFA eligió el peor césped de todas las sedes mundialistas para que se disputara el partido más importante: la final. Un terreno de juego seco y duro que jugó, claramente, en contra de los intereses de la selección española, cuyo fuerte es la rápida circulación de la pelota.
Más allá del ambiente de gala, una de las grandes preocupaciones de la final estaba bajo los pies de los futbolistas. El césped del MetLife Stadium volvió a situarse en el centro de la polémica por su estado, muy criticado durante todo el Mundial. Aunque el estadio utiliza habitualmente superficie sintética para los partidos de la NFL, la FIFA ordenó instalar de forma provisional césped natural para el torneo. El resultado, sin embargo, ha dejado numerosas dudas entre jugadores, técnicos y selecciones por la dureza del terreno y las dificultades que presenta para el desarrollo del juego.
Las críticas han sido prácticamente unánimes. Futbolistas como Vinicius Júnior o Adrien Rabiot denunciaron la extrema sequedad del campo, hasta el punto de que el centrocampista francés aseguró que «a eso no se le puede llamar césped». Desde la selección de Noruega también lamentaron que, pese a tratarse de hierba natural, la sensación al pisarlo era similar a la de un terreno artificial. Además, varios equipos advirtieron durante el campeonato de que el balón rueda a una velocidad diferente a la habitual, alterando los pases, los controles y el ritmo de circulación, un factor que podía convertirse en decisivo en una final de máxima exigencia.
Las notas de España
- Unai Simón: 7
- Pedro Porro: 8
- Cubarsí: 8
- Laporte: 8
- Cucurella: X
- Rodrigo: 7
- Fabián: 7
- Dani Olmo: 7
- Lamine Yamal: 6
- Baena: 6
- Oyarzabal: 6
- Pedri: 8
- Ferran Torres: 9
- Nicos Williams: 8
- Mikel Merino: 7
- Eric García: 7
- Zubimendi: 7
- De la Fuente: 10