La hora de Lamine
Lamine ya sabe lo que es decidir grandes partidos contra Francia y busca repetir la historia
El extremo llega al cien por cien tras un Mundial de menos a más y llamado a marcar las diferencias
Las semifinales son territorio España: 10-2

Hay futbolistas destinados a aparecer cuando el escenario se vuelve gigantesco. Lamine Yamal ya lo hizo en la pasada Eurocopa y ahora, con 19 años y apenas un día de vida cumplidos, vuelve a encontrarse con Francia en una semifinal que puede marcar una época. España necesita la mejor versión de su gran estrella para derribar a una selección repleta de músculo, velocidad y talento. Si Mbappé es el gran argumento de los franceses, Luis de la Fuente confía en que el extremo del Barcelona vuelva a ser el futbolista que cambie el destino del partido con una acción imposible. El precedente invita al optimismo: cada vez que Lamine se ha cruzado con Francia, ha terminado dejando su huella.
El joven internacional español ya sabe lo que es hacer daño a los galos. Primero les marcó un gol para el recuerdo en el Europeo sub-17. Después repitió la historia en la semifinal de la Eurocopa absoluta con ese zurdazo al palo largo que dio la vuelta al mundo. Y, por si fuera poco, el pasado año volvió a castigar a los franceses con un espectacular doblete en la Liga de Naciones. Ahora llega un nuevo capítulo. El escenario es todavía mayor y la exigencia también. España necesita que vuelva a pedir el balón, que rompa líneas, que atraiga rivales y que convierta cada ataque en una amenaza constante para una defensa francesa que sufrirá si logra encontrar espacios.
Su Mundial, además, ha ido claramente de menos a más. Lamine aterrizó en Estados Unidos condicionado por unas molestias físicas que obligaron a Luis de la Fuente a administrar cuidadosamente sus minutos durante la fase de grupos. Apenas jugó veinte minutos frente a Cabo Verde y sólo disputó una parte en la segunda jornada, pero con el paso de los días recuperó su mejor versión. Desde los octavos de final ha sido indiscutible, completando prácticamente todos los minutos frente a Austria, Portugal y Bélgica. Sólo suma un gol, el conseguido ante Arabia Saudí, aunque su influencia va mucho más allá de las cifras. Es el futbolista que estira a las defensas, el que obliga a multiplicar ayudas sobre su banda y el que genera espacios para que aparezcan Fabián Ruiz, Pedri o Mikel Merino.
El reto de reducir las pérdidas y decidir la semifinal
Si hay un aspecto que debe mejorar ante Francia es la toma de decisiones. Lamine es el futbolista que más balones ha perdido de todo el Mundial, una consecuencia lógica de ser quien más arriesga y quien más veces intenta desequilibrar. Sin Nico Williams al cien por cien para compartir focos y responsabilidades, el extremo deberá ser todavía más preciso en los metros decisivos. España necesita que convierta ese enorme volumen de intervenciones en ocasiones claras y que su talento aparezca cuando el partido más apriete. Enfrente estará un Mbappé desatado, pero la selección española también tiene a un fenómeno capaz de decidir una semifinal con una sola jugada. Con 19 años y un día, Lamine vuelve a tener una cita con la historia.