España busca su segundo Mundial con el once que la ha llevado a la final y esperando al mejor Lamine
La selección busca la segunda estrella 16 años después de Sudáfrica en una final que vuelve a unir a todo un país alrededor de un mismo sentimiento
España desafía a la Argentina de Messi, vigente campeona, con un bloque que ha conquistado a la afición por fútbol, humildad y fortaleza colectiva
El último entrenamiento de España antes de la final del Mundial se cancela… Argentina sí lo hace a siete kilómetros

Hay días que trascienden el fútbol. Días que se recuerdan toda la vida porque dejan de pertenecer a once jugadores para convertirse en patrimonio de millones de personas. España vuelve a vivir uno de esos momentos. 16 años después de aquella noche eterna de Johannesburgo, el país vuelve a detenerse frente a un televisor con el mismo nudo en el estómago, la misma ilusión y la misma esperanza. No importa la ciudad, la ideología, la edad o el equipo de cada uno, durante noventa minutos —o los que hagan falta— España volverá a ser una sola. Y eso, creedme, no pasa siempre. La Selección se mide a Argentina (21:00 horas) por un lugar en la eternidad.
Lo que ha sucedido en las últimas semanas ha ido mucho más allá de un campeonato de fútbol. Banderas en balcones que llevaban años guardadas en un cajón, plazas preparadas para seguir la final, familias enteras organizando la tarde alrededor del partido, niños con la camiseta de Lamine Yamal, padres recordando a Iniesta y abuelos que nunca pensaron volver a ver a España tan cerca de tocar el cielo. La selección de Luis de la Fuente ha conseguido algo que parecía imposible en estos tiempos: unir a un país alrededor de un mismo sentimiento. No ha hecho falta pedirlo. Ha salido solo. Como en 2008, como en 2010, como en 2012 y en 2024. España vuelve a reconocerse en su selección.
Y no ha sido casualidad. Este equipo ha conquistado a la gente jugando al fútbol, pero también comportándose como un grupo. Sin gestos individuales, sin egos, sin una palabra más alta que otra. Desde Chattanooga, donde comenzó esta aventura hace más de un mes, hasta Nueva Jersey, donde terminará pase lo que pase, la expedición ha transmitido una imagen de unión, humildad y compromiso que ha terminado enamorando al país. Han repetido hasta la saciedad que aún no habían ganado nada. Que del subcampeón nadie se acuerda. Que el objetivo era llegar vivos al último día. Ya están ahí.
Enfrente espera la campeona del mundo. La Argentina de los Lionel -Scaloni y Messi- sabe perfectamente lo que supone jugar una final. Lo aprendió en Qatar después de levantarse del golpe más duro posible, aquella inesperada derrota frente a Arabia Saudí que puso en duda todo el proyecto. Se rehízo derrotando a México y Polonia, sobrevivió a Australia, resistió el caos de unos cuartos inolvidables contra Holanda, pasó por encima de Croacia y terminó levantando la Copa del Mundo tras una de las mejores finales de la historia frente a Francia. Aquella selección encontró la gloria después del sufrimiento. Ahora quiere defender su corona con Messi al frente y un bloque que mantiene el alma de aquel campeón.
Un once decidido
España, sin embargo, llega con argumentos de sobra para creer. Ha concedido un solo gol en todo el torneo, ha eliminado a Austria, Portugal, Bélgica y Francia y transmite una sensación de equipo que muy pocas selecciones han conseguido en un Mundial. Luis de la Fuente repetirá, salvo sorpresa mayúscula, el once que ha llevado a España hasta aquí: Unai Simón; Pedro Porro, Cubarsí, Laporte y Cucurella; Rodri, Fabián y Dani Olmo; Lamine Yamal, Álex Baena y Mikel Oyarzabal.
Enfrente, Scaloni mantiene algunas dudas, especialmente en el lateral derecho y en el extremo izquierdo, aunque todo apunta a un equipo formado por Dibu Martínez; Molina (o Montiel), Cuti Romero, Lisandro Martínez y Tagliafico; Paredes, Enzo Fernández y Mac Allister; Giuliano Simeone (o Nicolás González), Messi y Julián Álvarez.
Un duelo generacional
Será también el duelo entre dos generaciones. Entre el mejor futbolista de la historia para muchos y el chico al que todos señalan como su heredero. Entre Messi, que busca cerrar el círculo con otra obra maestra, y un Lamine Yamal que hace apenas unos días cumplió 19 años y ya juega partidos reservados para las leyendas. Entre la experiencia del campeón y la ilusión de quien quiere empezar a escribir la suya.
Pero esta final va mucho más allá de Messi, de Lamine o de cualquier nombre propio. Va de un país entero que vuelve a creer. De miles de españoles que han cruzado el Atlántico para teñir de rojo las gradas del MetLife Stadium y de millones que llenarán las calles, los bares y los salones de casa. Va de volver a abrazarse con desconocidos después de un gol. De volver a emocionarse escuchando el himno. De volver a sentir que durante unas horas todos reman en la misma dirección.
España está a un solo partido de la eternidad. A noventa minutos —o quizá algunos más— de conquistar la segunda estrella. Hay finales que se juegan. Y hay finales que se ganan. Esta pertenecerá, ojalá, a la segunda opción.
España – Argentina: posibles onces
- España: Unai Simón; Pedro Porro, Pau Cubarsí, Aymeric Laporte, Marc Cucurella; Fabián Ruiz, Rodrigo Hernández, Dani Olmo; Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal y Alex Baena.
- Argentina: Emiliano Dibu Martínez; Gonzalo Montiel, Lisandro Martínez, Cristian Romero, Nicolás Tagliafico; Enzo Fernández, Alexis McAllister, Rodrigo de Paul, Nico González; Leo Messi y Julián Álvarez.