Así vivió España la clasificación de Argentina: de camino al aeropuerto, cada uno a lo suyo y sin alteraciones
Los jugadores no vieron juntos la semifinal porque se encontraban dejando el hotel, en el autobús y pasando los controles del aeropuerto
La identidad del rival no cambió el estado de ánimo de una selección concentrada únicamente en conquistar la segunda estrella
Argentina es inmortal: vuelve a regatear a la muerte ante Inglaterra y alcanza la final del Mundial

España ya sabe que Argentina será el último obstáculo en su camino hacia la segunda estrella, pero la Selección vivió la clasificación de la albiceleste con la misma naturalidad con la que está afrontando cada paso de este Mundial. No hubo una reunión de toda la plantilla frente a una pantalla ni una concentración especial para seguir la semifinal contra Inglaterra. Mientras se decidía el otro finalista, los jugadores y el cuerpo técnico estaban inmersos en el traslado hacia Nueva Jersey.
La expedición española se encontraba en pleno proceso de salida de Dallas: dejando el hotel, subiendo al autobús, superando los controles del aeropuerto y preparando el vuelo hacia su nuevo cuartel general. Por eso, cada futbolista siguió el Argentina-Inglaterra como pudo. Algunos estuvieron pendientes desde sus teléfonos, otros conocieron el resultado durante el trayecto y muchos priorizaron descansar después del enorme desgaste acumulado frente a Francia.
La reacción dentro de la selección fue de absoluta tranquilidad. «Nada altera a este equipo», explican desde la expedición española. No hubo grandes valoraciones, ni celebraciones por conocer al rival, ni preferencias entre Argentina e Inglaterra. «Cada uno a lo suyo», resumen con humor desde el entorno del grupo. Una respuesta que refleja el estado mental de una plantilla que no quiere distraerse con nada y que lleva semanas viviendo cada jornada con una normalidad sorprendente.
Argentina se impuso a Inglaterra y defenderá en la final la corona conquistada en el anterior Mundial. España, por su parte, llega después de ofrecer una exhibición ante Francia y con el convencimiento de que puede superar a cualquier adversario. Luis de la Fuente y sus jugadores respetan al vigente campeón, pero no modifican el mensaje que domina la concentración: todavía no se ha ganado nada. Ni la identidad del rival ni el ruido que rodea una final mundialista van a cambiar una hoja de ruta que sólo conduce hacia un objetivo: levantar la Copa del Mundo.