Citroën GS, 45 años de un mito
Si no eres un ‘yogurín’, conocerás de sobra el Citroën GS, uno de los modelos más reconocidos de la historia de la marca francesa y que vuelve a estar de actualidad gracias a su 45 cumpleaños. Estamos por tanto de celebración por un coche del que entre 1970 y 1986 se fabricaron 2.440.610 unidades, y que se hizo famoso, además de por su diseño, por disponer de una suspensión hidroneumática que logró popularizar y por disponer de una versión con motor rotativo Wankel.
Su diseño no tenía equivalente en el mercado por aquella época, pudiendo disfrutar los clientes de innovaciones como cuatro frenos de disco, chasis de aleación ligera o la mencionada suspensión hidroneumática. En cuanto al motor, disponía de un 4 cilindros con refrigeración por aire desarrollaba 60 CV y alcanzaba una velocidad máxima de 150 Km/h. Esta mecánica también se utilizó, durante los años 80, en las motocicletas de la marca francesa BFG.
En el interior del GS destacaba su salpicadero futurista -mención especial merece el volante-, obra del prestigioso diseñador Michel Harmand, que dio muestras de su talento en otros modelos de la marca como el CX. Pensado como una escultura, presenta elementos innovadores como su velocímetro, que imita la forma de una lupa o su freno de mano integrado. Sus indicadores fueron fabricados por Jaeger, una prestigiosa marca relojera suiza.
Tras el lanzamiento de la versión break en 1972 y un ligero restyling en 1976, el GS evolucionó con la llegada de la década de los 80, convirtiéndose en el Citroën GSA -el primer Citroën con 5 puertas-.
Otro de los puntos donde el Citroën GS marcó un antes y un después es ser uno de los pocos modelos en apostar por el motor de pistones rotativos Wankel. Esta tecnología se caracteriza por eliminar el movimiento alternativo creado por el conjunto cigüeñal-bielas-pistones en los propulsores convencionales. Aquí solo existe un rotor de forma triangular que da vueltas en un cárter, creando cámaras en las que se producen los cuatro tiempos de la combustión (admisión, compresión, explosión y escape). En cada giro del rotor, este ciclo se repite tres veces. Este tipo de mecánicas destacan por la ausencia de vibraciones y un funcionamiento silencioso pero, en el caso del GS birotor -éste era su nombre oficial-, también por su alto consumo de carburante, lo que fue un lastre insuperable especialmente entre 1974 y 1975, con una crisis del petróleo que acabó con él. Contaba con 107 CV de potencia y alcanzaba una velocidad máxima de 175 km/h.
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