Los veterinarios expertos coinciden: a tu perro le gusta sacar la cabeza por la ventanilla del coche no para mirar el paisaje, sino por su sensibilidad olfativa
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¿Cuántas veces has visto cómo tu perro saca la cabeza fuera de la ventanilla durante un trayecto en coche? En principio, podría parecer que simplemente disfruta del trayecto y de las vistas como cualquier otro pasajero, pero para él la experiencia va mucho más allá. Los perros utilizan el olfato para interpretar la información del entorno, y la ventanilla bajada supone para ellos una gran fuente de estímulos.
Para entenderlo, sólo tenemos que conocer la capacidad olfativa de nuestros compañeros de cuatro patas, que es hasta 100.000 veces más potente que la de los humanos. Los perros tienen entre 200 y 300 millones de receptores en la nariz, mientras que las personas apenas alcanzamos los cinco millones.
La razón por la que al perro le gusta tanto sacar la cabeza por la ventanilla
Los perros sacan la cabeza por la ventanilla del coche principalmente para explorar los olores del entorno, ya que el viento en movimiento les permite captar una enorme variedad de aromas. Esta experiencia proporciona una gran estimulación mental y sensorial, comparable a otras actividades que disfrutan, como jugar o correr. Asimismo, pueden asociar el viaje con experiencias positivas, especialmente cuando el trayecto termina en un paseo o en un lugar que les gusta.
A esto se suma su curiosidad natural por todo lo que sucede a su alrededor, con estímulos que cambian constantemente. Por último, si en alguna ocasión han podido asomarse y la experiencia les ha resultado agradable, es posible que desarrollen una asociación positiva y quieran repetir el comportamiento cada vez que viajan en coche.
Ahora bien, el hecho de que a los perros les guste hacerlo no quiere decir que sea una práctica segura. Diferentes organizaciones especializadas alertan de los peligros de permitir que el animal saque completamente la cabeza por la ventanilla mientras el coche está en marcha. Un insecto, una pequeña piedra o cualquier objeto que se desplaza por el aire podría causarle lesiones, especialmente en los ojos.
Además, existe la posibilidad de que el perro intente saltar del vehículo o incluso que salga despedido en caso de una frenada repentina. Por este motivo, los expertos aconsejan llevarlo correctamente sujeto y evitar que pueda sacar la cabeza por completo al exterior.
Normas de la DGT
La Real Sociedad Canina de España (RSCE), basándose en datos de la Fundación RACE y Babyauto, alerta de que tres de cada cuatro conductores llevan a sus perros en el coche de manera insegura. Entre las principales causas se encuentran el uso de sistemas de retención que no son adecuados y la colocación del animal en zonas del vehículo que no ofrecen las condiciones de seguridad necesarias.
Otro aspecto relevante es el desconocimiento de la normativa. Siete de cada diez conductores consideran que las normas no están suficientemente claras. En concreto, un 42% considera que la legislación resulta confusa, mientras que un 27% admite no saber exactamente cuál es la forma correcta de transportar a su perro.
Esta falta de información puede convertirse en un riesgo tanto para el conductor y los pasajeros como para el propio animal. Hay que tener en cuenta que, en una colisión a 50 kilómetros por hora, un perro puede salir proyectado con una fuerza equivalente a 30 veces su peso. Por ejemplo, un perro de 10 kilos podría ejercer una fuerza equivalente a unos 300 kilos en caso de impacto.
«Existen varios sistemas de sujeción para animales disponibles para incorporar al vehículo. Desde arneses de uno o dos anclajes, a transportines en el suelo o maletero, pasando por rejillas rígidas para el maletero. La elección de uno u otro depende del tamaño y tupo del animal. En general la mejor forma de llevar mascotas, si éstas son pequeñas, es en su transportín en el suelo del vehículo. Si la mascota es grande, lo mejor es colocar el transportín en el maletero en posición transversal a la dirección de la marcha. Preferible en este caso, para mayor seguridad, combinar este sistema con la rejilla divisoria», detalla Tráfico.
El artículo 13.2 de la Ley sobre Tráfico, Circulación de Vehículos a Motor y Seguridad Vial establece que «el conductor de un vehículo está obligado a mantener su propia libertad de movimientos, el campo necesario de visión y la atención permanente a la conducción, que garanticen su propia seguridad, la del resto de ocupantes del vehículo y la de los demás usuarios de la vía. A estos efectos, deberá cuidar especialmente de mantener la posición adecuada y que la mantengan el resto de los pasajeros, y la adecuada colocación de los objetos o animales transportados para que no haya interferencias entre el conductor y cualquiera de ellos».
En definitiva, si decides bajar la ventanilla, lo más recomendable es hacerlo sólo unos centímetros, lo justo para que entre un poco de aire sin que el perro pueda sacar la cabeza al exterior. De esta forma, podrá recibir nuevos estímulos y viajar cómodamente sin que su curiosidad termine provocando un accidente.