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Los expertos en comportamiento canino coinciden: a tu perro le gustan las caricias pero «no todas se viven de la misma manera»

  • Carmen Ruiz
  • Carmen Ruiz Rodríguez (Madrid, 2005) es estudiante de periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM) desde el año 2023. Es especialista en periodismo de SEO y en información de actualidad. Con experiencia en comunicación empresarial y radio.

Tener una mascota es sinónimo de bienestar y la forma en la que se demuestra el amor hacia las mismas es un claro ejemplo de ello. Su respuesta ante un acto tan simple como una caricia por parte de su dueño suele ser recibida como algo positivo y la reacción a este gesto es, en la mayoría de casos, favorable. Aunque, en ocasiones, estas muestras de cariño no son bien recibidas por el animal. El educador canino Juan Liquindoli asegura: «Los perros disfrutan las caricias, pero no todas se viven de la misma manera», refiriéndose a las diferentes maneras en las que los animales disfrutan del contacto físico. Así que es fundamental saber reconocer cuándo el animal necesita espacio porque, como detalla el experto, «el cuerpo de un perro habla».

La reacción de los perros al contacto físico

Los perros son animales que carecen de habla, pero los cambios en su comportamiento reflejan cómo se sienten sin necesidad de transmitirlo con palabras. La misión del ser humano es aprender a descifrar esos comportamientos que permitirán conocer si el animal no se encuentra cómodo. «Sabemos que la mayoría de los perros disfrutan del contacto físico, pero no hay dos perros iguales y es importante reconocer cuándo están a gusto con este contacto», señala Liquindoli.

Los síntomas de incomodidad

Los síntomas claros de incomodidad en la mascota se basan en dos variables conocidas: desviar la mirada y girar la cabeza. A estos dos anteriores se suma también quedarse inmóvil, levantar una pata, lamerse el hocico o intentar apartarse. Por otro lado, algunos síntomas de malestar más severo serían el bostezo, jadeo, rascado y las sacudidas fuera de contexto. Aunque los síntomas pueden acabar desembocando en advertencias más nítidas como gruñidos o mordiscos en algunos casos. El especialista recalca que «aprender a escuchar lo que cada perro expresa con su cuerpo puede ayudar a construir un vínculo basado en la confianza».

Las zonas recomendadas

Hay varios estudios realizados por algunas entidades, como el de la Universidad Justus-Liebig de Giessen en Alemania, que expone cuáles son las mejores zonas del cuerpo del perro a la hora de ser acariciadas. Unas zonas que se resumen en la parte del pecho y la zona de la escápula, más comúnmente denominada como hombros.

Por el contrario, las patas, cola o el propio cuello producen señales de incomodidad y malestar. Además, acercarse al animal con el fin de cogerle a priori podría producir una reacción perjudicial en el comportamiento del animal. Por lo tanto, los expertos aconsejan que, a la hora de querer acariciar a un perro, el interesado se acerque poco a poco, colocando su mano en el hocico del animal tranquilamente y viendo la reacción corporal del mismo para traducir si continuar con el proceso de cariño o pararlo.