Madrid
Multas

Hasta 2.000 € de multa por tirar mal la basura: el municipio de Madrid que ha empezado a tomar las medidas más duras

El Ayuntamiento de Parla ha decidido poner sanciones a todos aquellos que no tiren la basura donde corresponde. A partir de ahora, tirar mal la basura , dejar un colchón junto al contenedor o abandonar escombros en la calle puede salir caro ya que se podrían aplicar hasta 2.000 euros de multa en los casos más graves. El problema, dicen desde el Consistorio, no es nuevo, pero había que ponerle freno.

Cada semana se reciben unas 2.000 incidencias relacionadas con residuos mal depositados. Bolsas fuera del contenedor, muebles en mitad de la acera, puntos donde la suciedad se acumula sin control. Y no es una cuestión puntual, sino algo que se repite una y otra vez en determinadas zonas. La concejala de Limpieza Viaria, Gema Isabel, ha explicado que no se trata de castigar, sino de actuar ante una situación que deteriora el entorno y afecta a todos. Por ello, las sanciones no llegan solas, sino que se enmarcan en un nuevo contrato de limpieza que incluye más personal, nueva maquinaria, mejor organización y nuevas herramientas para hacer frente al problema. La inversión total asciende a 207 millones de euros y se extenderá durante los próximos once años, pero veamos cómo se aplican las multas y de qué manera el consistorio va a localizar a aquellos que tiren mal la basura.

Hasta 2.000 € de multa por tirar mal la basura

Una de las medidas más visibles será la instalación de cámaras. En total, se vigilarán 20 puntos especialmente problemáticos del municipio. Son zonas donde los vecinos llevan tiempo denunciando acumulaciones de basura, colchones, muebles o restos de obra. A partir de ahora, quien incumpla podrá ser identificado gracias a las grabaciones.

Las imágenes estarán conectadas con la Policía Local, que será la encargada de analizar las infracciones y tramitar las sanciones correspondientes. El Consistorio espera que la simple presencia de cámaras disuada a más de uno. Porque muchas de estas conductas, advierten, se producen por la sensación de impunidad.

Más personal, maquinaria y herramientas digitales

El endurecimiento de las sanciones forma parte del nuevo contrato de limpieza adjudicado a una UTE compuesta por Urbaser y FCC. Entra en vigor con un refuerzo de plantilla que pasa de 250 a 280 trabajadores. Además, las nuevas incorporaciones se realizarán con criterios sociales. El contrato incluye también la incorporación de maquinaria más avanzada, como barredoras de vapor, lava-aceras, hidrolimpiadoras, fregadoras y camiones más modernos para la recogida de residuos. El objetivo es mejorar la eficacia del servicio diario, llegar a más zonas y responder con más rapidez a las incidencias.

Además, se implementarán sensores de llenado en papeleras para optimizar rutas de recogida, algo que permitirá a los operarios ajustar mejor sus desplazamientos y reducir acumulaciones en zonas de alta afluencia.

App de avisos, puntos limpios móviles y reciclaje con premio

Parla pondrá en marcha una aplicación móvil para que los vecinos puedan avisar de problemas de limpieza o pedir que se recojan muebles y otros objetos voluminosos sin tener que llamar o desplazarse. El objetivo es agilizar las gestiones del día a día y facilitar que cualquier incidencia llegue rápido al servicio municipal.

Además, el sistema de puntos limpios se ampliará. Aparte del punto fijo ya existente, habrá un punto limpio móvil que recorrerá los barrios todos los días de la semana. Esto permitirá deshacerse correctamente de residuos especiales como pilas, pequeños aparatos eléctricos o aceites usados, sin necesidad de llevarlos lejos ni dejarlos en el contenedor equivocado. Como medida adicional, se lanzará un servicio de reciclaje itinerante con varios vehículos que  recorrerán la ciudad recogiendo envases y materiales reciclables, y quienes participen podrán obtener descuentos para gastar en tiendas del municipio. Así se fomenta la separación de residuos y, de paso, se apoya al comercio local.

Concienciación ambiental y aplicación estricta de la norma

El Ayuntamiento de Parla ha dejado claro que el éxito del plan no dependerá sólo de la tecnología o de las sanciones. El componente educativo y la implicación vecinal son fundamentales. Por eso, el despliegue de medios irá acompañado de campañas informativas sobre reciclaje, gestión de residuos y civismo urbano.

Las campañas no sólo recordarán lo que no se debe hacer, sino que insistirán en el impacto económico y social que tiene el incivismo. Cada bolsa fuera del contenedor implica un coste para el municipio. Y ese coste lo paga toda la ciudadanía, no solo quien comete la infracción. La concejala Gema Isabel ha subrayado que el objetivo es que «las calles reflejen el esfuerzo que se hace en limpieza» y ha advertido que quienes cumplen las normas no deben pagar las consecuencias del comportamiento de una minoría.

Con este plan, Parla se convierte en uno de los primeros municipios de la Comunidad de Madrid en aplicar vigilancia electrónica vinculada directamente a la ordenanza de residuos. Una decisión que podría generar interés en otras localidades con problemas similares. El sistema está pensado para corregir conductas y reforzar la corresponsabilidad ciudadana. No se trata sólo de multar, sino de cambiar hábitos. Pero cuando el aviso y la campaña no bastan, la norma se aplicará. En definitiva, el uso de cámaras no es simbólico, es una herramienta legal para proteger el espacio común.