Pesa 80 gramos y te puede salvar la vida: ¿sabes cómo se usa una manta térmica en senderismo?
Las mantas térmicas son un elemento básico en cualquier salida a la naturaleza.
Ante cualquier accidente en exteriores, conservar la temperatura corporal es un objetivo clave para la supervivencia
Evita los males del senderismo con estos consejos para principiantes
En ninguna mochila, bandolera, riñonera o chaqueta de senderismo que se precie debe faltar nunca una manta térmica antes de salir de ruta.
Se trata de uno de los elementos de seguridad más importantes en la naturaleza, y por desgracia pocos aficionados la incluyen en sus salidas. Por el contrario, en la mayoría de competiciones y eventos deportivos de montaña, la manta forma parte del material obligatorio, de modo que ningún participante puede tomar la salida si no la lleva encima.
Teniendo en cuenta que nos puede salvar la vida, que no ocupa sitio, que apenas pesa 80-100 gramos de peso, y que su precio es ridículo (se pueden encontrar a partir de dos o tres euros fácilmente), ¿por qué deberíamos renunciar a ella?
¿Qué es una manta térmica para senderismo?
Una manta térmica de salvamento es un artículo fabricado en aluminio de alta densidad, cuyas dimensiones habituales son 210 x 160 cms, o 200 x 200 cms. En cualquier caso, lo suficiente para cubrir el cuerpo de una persona adulta.
Además de ser impermeable, la manta de salvamento es un potente aislante térmico. Por lo tanto, es capaz tanto de aislar el calor externo para aliviar la exposición a altas temperaturas, como de retener el calor corporal para prevenir casos de hipotermia.
Si sufrimos cualquier percance o imprevisto mientras estamos en el campo, por leve que sea, nos quedamos a merced de las inclemencias meteorológica. Y en esos momentos, la manta térmica se convertirá en nuestro particular ángel de la guarda.
Sin embargo, de poco sirve llevar encima una manta térmica de supervivencia si a la hora de la verdad no sabemos realmente cómo utilizarla.
¿Cómo se utiliza una manta térmica correctamente?
Para utilizar una manta térmica de manera correcta, lo fundamental es entender bien para qué sirve cada lado de la misma.
Todas las mantas de aluminio poseen dos caras diferentes: una de color plateado, y otra dorada. El lado plateado sirve para proteger contra el frío, mientras que el lado dorado sirve para aislar el calor.
Por lo tanto, la consigna es sencilla:
- Para proteger del calor, debe estar en contacto con el cuerpo el lado dorado de la manta. Ya que la cara plateada refleja la radiación solar.
- Y para proteger del frío, debe estar en contacto con la persona accidentada el lado plateado.
Debemos recordar muy bien estos consejos de uso, ya que utilizar mal una manta térmica puede resultar incluso más peligroso que no llevarla encima. Si ponemos en contacto con el cuerpo el lado incorrecto de la manta, lo que conseguiremos será acelerar la exposición al frio o al calor extremos que queremos evitar. Y las consecuencias, en estos casos, pueden ser fatales.
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