Investigación
NARCO ARREPENTIDO

Padín: «Portabales me confesó que la Operación Nécora fue una maniobra electoral del PSOE y Garzón»

El testimonio de Manuel Fernández Padín y de Ricardo Portabales fue clave para procesar a los capos del narcotráfico gallego en la «Operación Nécora» que dirigió Baltasar Garzón en 1990. Ambos se convirtieron en testigos protegidos del caso y mantuvieron esa condición hasta el año 2010, cuando el ministerio del Interior les retiró la protección, un sueldo mensual y su alojamiento.

En declaraciones exclusivas a OKDIARIO, Manuel Fernández Padín desvela una confesión que le hizo su compañero: «Portabales me confesó que la ‘Operación Nécora’ fue una maniobra electoral del gobierno socialista de Felipe González, Baltasar Garzón y la policía».

Según su testimonio, a finales de los 80 y principios de los 90 «la presión social ejercida por las madres de la droga en Galicia saltaba a los medios de comunicación y llegó a la Audiencia Nacional y al propio gobierno del PSOE que no quería perder votos con este tema». La opinión pública criticaba la inoperancia del ejecutivo a la hora de luchar contra el narcotráfico en España, especialmente en la región gallega.

Fernández Padín afirma que la ‘Operación Nécora’ fue una «maniobra política, judicial y policial», urdido por el entonces titular del Juzgado de Instrucción nº 5 de la Audiencia Nacional, Baltasar Garzón, que «quería ascender y promocionarse en su carrera profesional con una gran macro-operación».

Cabe recordar que Garzón se presentó en las listas electorales del PSOE entre 1993 y 1994, año en el que la Audiencia Nacional juzgó la «Operación Nécora» que instruyó. Después volvió a la judicatura hasta el 2012, cuando fue inhabilitado 11 años por el Tribunal Supremo por ordenar escuchas ilegales en el caso Gürtel.

El testigo protegido pone en duda el papel del propio Portabales en el caso: «Ricardo no tenía ni idea de narcotráfico, no sabía contar los detalles de las personas que vivimos en ese mundo. Hizo un montaje con Garzón y la policía para implicar a Celso Barreiros, Carlos Goyanes, Laureano Oubiña y Manuel Catalán, personas que ni conocía».

A continuación, desvela sorprendentes detalles sobre cómo se fraguó el supuesto montaje: «Garzón encerró a Portabales en una pensión cutre de la Puerta del Sol de Madrid y allí estuvo estudiando el sumario, lo que tenía que decir y declarar durante la instrucción y el posterior juicio, él me lo contó».

Baltasar Garzón, ex juez de la Audiencia Nacional.

Fernández Padín y Portabales fueron amigos durante muchos años a raíz del caso, no obstante, actualmente no tienen relación. Ambos compartieron el mismo estilo de vida, permaneciendo en la sombra de la sociedad para evitar cualquier venganza o represalia de los narcotraficantes señalados en la ‘Operación Nécora’.

«Él siempre se arrepintió de lo que hizo en la ‘Operación Nécora’, tenía remordimiento de conciencia, pero vivía muy bien y trabajó para Interior y la policía durante muchos años. Señaló a muchas personas que sonaban como narcos gallegos, pero no los conocía. No es tonto y guarda muchos documentos confidenciales de la policía, se dejó manipular y me contó que incluso le amenazaron en Pontevedra, él lo tiene que contar».

«La Audiencia era una casa de putas»

Según Manuel Fernández Padín, la relación entre Ricardo Portabales y Baltasar Garzón fue «muy estrecha antes de que se ejecutara la ‘Operación Nécora’».

«Ricardo se tiró horas y horas, días y días en el despacho con Garzón. Le llamaba ‘Balta’, mientras yo siempre le llamaba ‘Don Baltasar’. Se acostaba en el sofá de su despacho en la Audiencia Nacional y ponía los pies encima de su mesa, lo vi yo, llegó a esa confianza con él. Para Ricardo no era un juzgado de instrucción de la Audiencia Nacional, era una casa de putas», sentencia.

Sin embargo, la relación entre Garzón y Portabales cambió tras las ‘Operación Nécora’, así lo recuerda el testigo protegido. «Después de la operación, Garzón tomaba a Portabales por un ‘cantamañanas’ por disfrazarse y aparecer en las televisiones, eso no le gustaba nada».